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domingo, 28 de febrero de 2016

EL YOGA NO ES EJERCICIO FISICO PERO EL EJERCICIO SI PUEDE SER YOGA

REFLEXIONES
EL YOGA NO ES EJERCICIO FISICO PERO EL EJERCICIO SI PUEDE SER YOGA


“O adorador del infinito sin forma, no rechaces la forma, lo que vive en la forma es Él.”
Sri Aurobindo

Importante saber cuál es el lugar de las posturas físicas en el amplio tema del yoga. Por eso hace poco compartí en facebook un video que me llego del Krishnamurti, uno de los maestros reconocido por oriente y occidente que nos expone de manera muy clara que el yoga no es hacer ejercicio. El se refería al uso de posturas sostenidas –asanas- que hacen parte del sistema de hatha-yoga, la rama del yoga que usa el cuerpo y la respiración como una de sus varias practicas para purificar y crear energía en el metabolismo. Sin embargo no parecía quedar claro como las asanas o el trabajo físico con el cuerpo si pueden ser parte del yoga.
Es importante la aclaración y la diferenciación entre yoga y posturas físicas, pero no quiere decir que no sea muy valido e importante integrar la dimensión física en el trabajo espiritual. Por eso retomo esta frase de Sri Aurobindo “O adorador del infinito sin forma, no rechaces la forma, lo que vive en forma es Él.”

Ahora bien, yo hago asanas como parte de mi vida en el yoga, así que no puedo dejar de comentar porque SI hacerlas?, COMO y con QUE claridad?
Yo comprendo y vivo el yoga desde el yoga integral, desde donde se entiende el yoga como una psicología de vida pero también se da mucho valor al nivel físico y al trabajo con el cuerpo. El Yoga Integral de Sri Aurobindo con­siste en una psicología interna que tiene como meta el cambio y la transformación de conciencia. Su método es psicológico y su resultado será un conocimiento psico­lógico desarrollado y experimentado en la vida práctica. Dice Sri Aurobindo: “Es­tar en completa unión con lo Divino es el objetivo final. Cuando uno ha tenido una constante unión, puede uno ser llamado un yogui, pero esta unión debe ser completa. Hay yoguis que la han realizado en el plano espiritual, otros la han logrado a través de la mente y el corazón, o también en el vital. En nuestro yoga, el objetivo es también lo­grar la unión en la conciencia física y en el plano supramental*”.Se habla del plano Supramental como el plano de conciencia verdadera, un plano muy superior a la mente y en el espíritu.

Mira Alfassa, llamada La Madre           
Retomo a La Madre, Mira Alfassa reconocida como La Madre1 puesto que para mí es la maestra mas visionaria y contemporánea, que ha influenciado mi manera de entender el tema del yoga desde una perspectiva holística, sencilla, profunda y practica.
Sobre el tema dice La Madre: “Hemos encontrado por experiencia que un sistema particular de ejercicios no puede, en sí mismo, ser calificado de sistema lógico con exclusión de los demás, y no podemos decir de forma definitiva que participar únicamente en estos ejercicios ayudará a obtener la salud porque se trata de ejercicios lógicos.
Cualquier sistema racional de ejercicios adaptado a la necesidad y capacidad de cada uno ayudará a aquel que lo practique a mejorar su salud. Por otra parte, es la actitud lo que más importa. Cualquier programa de ejercicios practicados con una actitud yoguita, que esté bien planeado y científicamente arreglado, se convertirá en ejercicios lógicos y la persona que lo practique sacará un beneficio completo desde el punto de vista de la salud física y elevación espiritual”. 

En el Yoga Integral de Sri Aurobindo y La Madre se entiende que el ser del hombre está compuesto por diferentes partes o di­mensiones: la física; la vital, que es el centro de las emociones, los deseos, las pasiones, las sensaciones; la mental; la espiritual y la psíquica, que es la chispa del fuego divino que da soporte a la evolución individual en la tierra y que usa las dimensiones mental, vital y física como sus instrumentos. Este yoga no incluye como parte de su método las asanas o posturas físicas, pero tampoco las rechaza. En cambio si hacen una presentación profunda de su experiencia en el trabajo desde el cuerpo físico en el trabajo espiritual. Mostrando una comprensión de espiritualidad y yoga desde una perspectiva integradora que va más allá del quehacer, de credos y dogmas religiosos, y sin embargo no rechaza las diferencias, o formas usadas por otras tradiciones.

Crecer la conciencia física “El desarrollo de la conciencia física debe estar siempre entre los objetivos a alcanzar, pero para ello es esencial conseguir un desarrollo adecuado del propio cuerpo: se necesita salud, fortaleza, preparación y, además, la disposición física debe ser excelente. Una vida divina en un mundo material implica necesariamente la unión de los dos extremos de la existen­cia, la cumbre espiritual y la base material. El alma que tiene la base de su vida establecida en la materia asciende a las alturas del espíritu sin abandonar su base, une las alturas y las profundidades. El espíritu desciende a la materia y al mundo material con su luz, su gloria y su poder, y con ellos colma y transforma la vida en el mundo material tornándolo cada vez mas divino” Sri Aurobindo

La Madre hizo un trabajo novedoso y profundo en este tema, entre muchos otros, y hablo de la conciencia del cuerpo, de la mente de la células, y de cómo ellas tienen una memoria o herencia genética  que traemos y que define comportamientos inconscientes  muy arraigados, (eso se parece un poco al inconsciente colectivo del que hablaba Jung desde la psicología transpersonal). En este sentido me interesa retomar el yoga con el cuerpo, como una aproximación al crecimiento de conciencia, reconociendo que como seres humanos nacemos y vivimos en una inconsciencia que genera desbalance y enfermedad, y que mucho de esto se debe a nuestra dificultad para observarnos y aprender a recibir la guía desde la fuente interior.

Me refiero a yoga-asanas como un proceso para crecer la conciencia, uniendo técnicas de hatha -yoga a la comprensión del yoga integral, para aprender a orientar la mente, las emociones y el cuerpo hacia esta conciencia más elevada. Como una forma de preparar y abrir el ser para que la conciencia haga su trabajo. Entonces retomo las posturas del yoga (llamadas por algunos ejercicio) como una manera de reunir cuerpo y mente, y a través del movimiento, la respiración, la observación y el uso de mantras, disponernos y ofrecernos hacia el guía interior y para  orientar el ser hacia esa dimensión más profunda y sutil (llámese, energía, conciencia, espíritu, alma, vacio) que nos permita ir más cerca de ese espacio de silencio.

 Sobre las posturas de Yoga asanas: Son el medio para generar apertura hacia la energía más elevada. Quien está abierto al tema y ha tenido la experiencia de hacer estos llamados “ejercicios” puede llegar a sentir el efecto relajante y una forma de armonía que se genera en el estado físico, emocional y mental. Científicamente se ha estudiado el efecto del yoga a nivel sistema nervioso, sistema hormonal, sistema digestivo y en todo el nivel psicofisico, también se ha visto que hay un efecto de cambio energético y sutil. Esto es así y no se puede desconocer el efecto recuperador y sanador, es como la función que cumple el dormir en la salud mental y física, no se necesita saber del tema, simplemente se experimenta. Y sin embargo por dormir no necesariamente se unifican o cambian los aspectos de la conciencia que requieren ser cambiados para enfrentar las situaciones de la vida en vigilia. El sueno le da al ser una disposición psicofisiologica, pero no define las formas de comportamiento, la flexibilidad frente al ambiente, la capacidad para adaptarse, la manera de pensar e interactuar con el entorno y crecer la capacidad de creación y expansión humana en una dimensión más profunda e integral. Igual ocurre con las asanas y el hatha-yoga o yoga que usa el cuerpo como instrumento para despertar esa energía vital o prana de la que tanto se especula.

Es verdad que no por hacer estos ejercicios se ilumina la persona, o adquiere un despertar elevado, pero si puede disponer para tener un estado más armónico, para estar en quietud y silencio, atento y observando,  permitiendo que el  espíritu y la energía de vida entre y haga su trabajo. Resulta una forma para aprender concentración, para a no estar siempre agitados y volcados hacia fuera, es una forma de empezar a encontrar una forma de contacto hacia dentro, a la vez que se activa y benéfica la dimensión física.

Reconozco el beneficio del ejercicio, reconozco que nadar, correr, jugar tennis, o patinar, genera un gran estado de bienestar y es bien sabido que la producción de hormonas como la adrenalina genera euforia, y una activación de todo el metabolismo, y sin embargo encuentro una gran diferencia entre un deporte practicado metódicamente y la manera en que vivo el espacio de “yoga” como una invitación a contactar ese “algo” interior, con la intensión de enfocar la conciencia, regular la energía vital, y crear un espacio de armonía y receptividad, y creo que aquí radica la diferencia fundamental, entre las descargas hormonales y las asanas como parte del yoga.

Intento llevar una vida balanceada, con la que busco despertar cada vez más la conciencia, estar más en el presente, y para eso le hace bien a mi mente, destinar una o dos horas a la sesión de posturas físicas como una forma de disponerme para envolver mi alma, y aveces hasta sentir el alma del cuerpo y el cuerpo del alma en lo físico. Cada uno lo hará a su manera, para mí este es un espacio de unión que no requiere nada más que mi intensión y un poco de regularidad y disposición.

Y sin embargo lo mismo puede ocurrir al cantar los mantras, o cuando entono el Om, y creo que cada cual encuentra esos espacios de unión en diferentes momentos y formas, a veces en la acción, otras en la oración. Así como el pintor, el escritor, el escultor, la madre que cuida y cocina, o el hombre que camina. Esto no es propiedad de nadie, no depende de una técnica, ni siquiera de lo que uno haga, la conciencia de pronto llega y hace su trabajo mas allá de lo que uno cree, hace, dice o calcula.
Consciente de que se está haciendo un yoga en la naturaleza, lo sepamos o no, también se puede poner una voluntad, o estar atentos a al movimiento de la energía, o hacer un ofrecimiento de la acción, lo cual le dará un sentido diferente, eso también se puede empezar a desarrollar desde el yoga.

 “Aquellos que realmente quieren practicar cultura física tal como se concibe ahora, todo lo que hacen, lo hacen conscientemente. Ellos bajan las escaleras conscientemente, hacen los movimientos de la vida ordinaria conscientemente, no mecánicamente. Un observador atento quizás note una pequeña diferencia, pero la gran diferencia radica en la voluntad que ponen en ello. Caminar para ir a algún lugar y caminar como ejercicio no es la misma cosa. Es la voluntad de conciencia en todas estas cosas lo que es importante, esta es la que habla acerca de progreso y obtención de resultados.

Por tanto, el método que uno emplea no tiene en sí más que una importancia muy re­lativa; es la voluntad de obtener un cierto resultado lo que es importante. El yogui o aspirante a yogui que practique ásanas para obtener un resultado espiritual, o incluso simplemente un dominio de su cuerpo, obtiene estos resultados porque lo hace con este fin. Conozco personas que hacen exactamente las mismas cosas, pero que las hacen por toda clase de motivos sin relación con el desarrollo espiritual, e ¡incluso no han conse­guido que eso les dé una buena salud! Y, sin embargo, hacen exactamente lo mismo, lo hacen algunas veces mejor que el yogui, pero eso no les ha proporcionado un equilibrio en la salud… ya que ellos no han pensado en ello porque no es con ese fin que lo han hecho. Yo misma les he preguntado: ‘¿Pero cómo es que has estado enfermo después de haber hecho todo eso? ‘!Oh!, pero yo no he pensado jamás en eso; no es por eso por lo que yo lo hago’. Eso vuelve a reafirmarnos que es la voluntad consciente quien actúa sobre la materia, no es el hecho material”

Por otro lado desde el yoga integral hay una dimensión que agregar a la de los yogas clásicos antiguos y es el del trabajo con la conciencia de las células y su transformación. El yoga de las células no empieza desde lo físico, empieza desde una actitud y una disposición de corazón, un deseos de recibir la luz o la guía superior, así que si eso no está presente lo primero será abrirse a la experiencia y despertar es anhelo interno, despertar a la luz y transformase, no es exclusivamente un trabajo de purificación física, pero puede ser un puente con el silencio y algo más profundo, y a la vez ayudar a las dimensiones emocional, mental y espiritual.  En el yoga integral se habla de una apertura de corazón, y de recibir la luz desde planos mentales para ir descendiendo a los planos más bajos de la mente, las emociones y el plano material. Todo esto incluye un trabajo con patrones de pensamiento, ideas, creencias,  pautas de comportamiento, limites, flexibilidad, trabajo de personalidad, hábitos, conceptos, pautas y patrones de comportamiento y emociones. Observar que haces, como se hace, que ocurre, que piensas, como somos responsables de lo que creamos,  pero sobre todo como abrirse a recibir la luz y dejar que ella transforme todo aquello que necesitamos cambiar.  


1 La Madre, la manifestación vivida en el plano físico de la transformación espiri­tual, colaboradora espiritual de Sri Auro­bindo y llamada así por su labor creadora en el Ashram de Pondicherry-India, solía dar clases a los estudiantes del colegio y es­tas se recogieron en numerosos volúmenes. Dice La Madre: “Nosotros queremos entrar en contacto con la suprema conciencia, la conciencia universal, queremos traerla abajo en nosotros y manifestarla. Pero para esto debemos tener una base muy sólida, nuestra base es nuestro ser físico, nuestro cuerpo. Por eso tenemos que construir un cuerpo sólido, sano, resistente, hábil, ágil y fuerte, listo para todo”

jueves, 23 de julio de 2015

VIAJE A INDIA – UN MUNDO DIFERENTE

VIAJE A INDIA – UN MUNDO DIFERENTE
Para aquellos que quieren asomarse a la ventana de este país
Y para las almas aventureras que quieran encontrar señales sobre cómo llegar.

Un monumento del Bhagavas Gita, es el sermón dado a Arjuna por el Dios Krishna , quien hace de conductor de de Arjuna en la batalla de Kurushetra. En un dialogo ético y moral, que contiene la esencia  de la filosofía y la religión Hindu.
Ha sido un mágico viaje a lo desconocido, no sabía hacia donde iba, en esa época no había Google y muy poco se hablaba de India, sabía algo de Gandhi por alguna biografía que alguna vez leí, y de algunos objetos"made in India"que me atraían, como el incienso. Nunca imagine que India se convertiría en la aventura de mi vida, y ha sido necesario habitar largamente en ella, antes de poder hablar de ese mundo diferente, que me ha confrontado, me ha retado al cambio, y a ser más flexible.  India ha sido un gurú (maestro) que a veces se torna madre, otras veces hijo, otras veces amigo…  Algunas veces río, montana, cisne y trigo. Ha sido sobre todo un viaje hacia dentro, un descubrir de un ser más profundo. India ha sido el gurú que se presenta en cada ser, en cada lugar, en cada situación, guiando, cuidando, golpeando, aplastando, levantando, lavando, purificando, liberando.
Describir un multi-universo como India requiere altura y profundidad. No es con el ojo físico, ni con el sentido estético hedonista, ni con la búsqueda de confort que vamos a descubrir a un país que siempre ha buscado el aspecto esencial de la existencia, pero si podemos hacer el esfuerzo de mirar desde la intuición, el silencio y el corazón, tal vez así India se deje ver.
     Más que entrar a definir, creo que acá respondo al impulso de empezar a contar el lado que yo he visto en India desde mi vivencia. Una vivencia que ha ido llegando de la experiencia, más que de los libros, los textos o los expertos; es lo que he ido descubriendo, dejándome maravillar, no solo por el saber teórico sino por cada paso en el camino. En este país de magia nada de lo que se espera ocurre,  uno se encuentra allí con la paradoja en todo sentido y lo más lejano se vuelve próximo; y las mil posibilidades del destino han convergido hilándose y tejiéndose una con otra para llevarme a cumplir el destino del viaje. No me fuí buscando una experiencia espiritual, al menos no de manera consciente y muy a mi fortuna la encontré, creo que inconscientemente he ido encontrando y dejando, hasta hacerme algo más consciente. Me fui con un tiquete de seis meses y me quede seis años de corrido, antes de venir a Colombia por primera vez, y llevo 13 años viviendo allí. Mi ida no tenía nada que ver con ir a buscar la paz, el nirvana, ni la iluminación. No tenía más interés que conocer algo diferente a lo que había visto hasta entonces, sabía que quería estudiar, no tenía interés en ausentarme de este mundo, aunque tampoco estaba conforme y si tenía muchas inquietudes respecto a la vida y su sentido.

El Dios Shiva con su consorte Parvati
No estaba desempleada, ni deprimida, solo buscaba un sentido más amplio, me cuestionaba sobre la forma convencional de vida, continuar estudios formales, trabajar para sobrevivir, trabajar para llenar una casa, y tomarse vacaciones para seguir satisfaciendo deseos… la idea de viajar empezó metida en un trancón, volviendo del trabajo mientras estaba conduciendo de vuelta a casa; para entonces llegaron una serie de acontecimientos, sueños, y dos amigas que habían estado de vacaciones a India, Veethika y Ashika, quienes fueron las que empezaron a seducirme con la idea de ir a este, hasta entonces, desconocido país. No sabía nada de India, ni de yoga, ni de ashrams. Pero el destino se encargo de arreglarlo, en cuestión de pocos meses conocí a la persona que sería el puente directo para llegar allí, y todo se fue organizando para llevarme hasta mi gurú India y alma. Fue así, como abandone la idea de hacer mi doctorado, y cambie el rumbo decidiendo que iría a India y no a España como lo había estado planeando durante todo ese año. Esto fue en año 2001. Fue una cosa rara no la pensé mucho, a mi mamá, familia y amigos les sorprendió mucho, pero todo se dio rápido sin tiempo para más.
     Ni por imposición ni cálculo alguno, ni obedeciendo a los parámetros preestablecidos, más bien guiada por un impulso y por un anhelo de cambio partí hacia India, con la certeza de la decisión tomada y desde los prometedores ideales de vivir y encontrar ese algo que no definía, así emprendí este viaje. Un viaje que resultaría un salto total, el mayor aprendizaje, y una aproximación a mí misma, al mundo y al espíritu. Ya en el avión me dieron la primera iniciación cuando me comí el primer bocado de “achar”, unas verduras muy picantes que se ponen en conserva y que llevan especies y ají, que se sirven como acompañante de los platos; en apariencia son como un antipasto, así que las vi como verduras frescas y con entusiasmo puse un gran bocado en mi boca, sin saber que era fuego puro. Creí incendiarme en silencio, no podía decirle nada a nadie, no sabía el idioma y no había a quien preguntarle sobre esa ardiente broma, que después supe era parte de la gastronomía India. Desde entonces creo que empezó el entrenamiento físico de los sentidos y la aproximación al fuego, al calor y a las diferentes formas de alquimia. Mientras mi espíritu se acercaba a sí mismo, mi cuerpo se entrenaba, y no descansaba... era India, un variado mundo de sabores, olores, climas, ruidos y confrontaciones que me recibía para mostrarme un mundo diferente y la transformación.

El achar son conservas de verduras que se venden así o empacadas al vacío. 
La noche de diciembre que por primera vez llegué a había tormenta eléctrica sobre la ciudad de Delhi, así que el avión no pudo aterrizar y nos llevaron a Calcuta. Iba sola en el avión, todos eran indios, yo no hablaba inglés, así que me quede muy quieta e hice lo que hacían mis vecinos de silla, ya en el aeropuerto cuando intentaba enterarme de la situación una mujer mayor que venía desde el avión, de manera muy amorosa, me tomo de la mano y me llevo con ella. Era una mujer de Punjab, una región al norte de India, ella me lo mostró en el mapa, donde está también Chandigarh, ciudad famosa por su arquitectura, y el Templo de oro o Golden Temple en Amritsar. Salimos del aeropuerto y me subió con ella al taxi que nos llevaría hacia el hotel donde pasaríamos la noche. Llevaba más de 48 horas de viaje estaba muy cansada y algo abstraída por la dificultad para comunicarme, así que me relaje hasta donde pude y me deje llevar, una constante que no me ha dejado por años. Conectarme desde el corazón y no desde la cabeza, esa parecía ser la primera lección para mi viaje, la segunda dejarme llevar y fluir.
     El viaje nocturno del aeropuerto al hotel, tenía algo de inicio, el camino estaba oscuro y lleno de neblina, era solo un trayecto, pero era el comienzo de un gran cambio que desconocía, era el inicio. Lleno de sensaciones misteriosas y profundas, todo resultaba incierto, distinto… una música intensa y estridente que no me molestaba pero que no entonaba con la música conocida. Pitos, ruido, mucho movimiento en ese auto, mucho contacto con la base, con la raíz, la ruptura de la mente y otro lenguaje. Eran otros los personajes… al bajarnos del auto, esta mujer mayor de Punjab de nuevo me tomo de la mano, me llevo con ella y me acostó con ella en la cama doble del hotel donde pasamos la noche. Ella me recibió, me llevó, me cuidó, me guió. Así como amablemente lo hicieron varias personas que encontré en este país, la mayoría de su gente saca el tiempo y el cariño para acoger a quien llega como no lo he visto en ningún otro lugar del mundo. Son personas muy generosas, muy abundantes y ricas en su forma de vida y en su capacidad para darse. Me he sentido atraída por su gente, y en la medida que los conocía como seducida por su forma de vida, su amor por la naturaleza y su sabiduría.
     Era otro mundo… me sentía ingenua como una niña… todo me parecía algo siniestro por desconocido y extraño, como ancestral y cargado de figuras, ruidos, y contrastes. Siempre recuerdo el despertar de ese primer día, el sol rojo encendido de Calcuta, el chillido aglutinado de muchos cuervos revoloteando en el espacio del cielo amarillo rojizo que veía desde la habitación del hotel, y el contraste resplandeciente del amanecer con la basura acumulada en la piscina sin uso en la parte trasera del “buen” hotel donde nos llevó la aerolínea. Pero sobretodo ese sol enorme encendido de mil tonalidades rojas y naranja, siempre presente.
     Al salir de la habitación, la mirada inquisidora o curiosa de los hombres indios, supongo que frente a una mujer vestida de occidental que se pone a fumar (en esa época fumaba y mucho) y como estaba en un espacio social, me miraban muy raro. Cuando la mujer de Punjab me encontró para decirme que nos íbamos, me quito el cigarro de las manos y con desaprobación lo boto lejos, -eso no se hace y menos en la calle-, me hizo saber. Ya me empezaba a desdibujar y me empezaban a aleccionar...
     Empecé a observar y muy pronto empecé a notar las diferencias… Se camina muy derecha, se caminaban con prudencia y con ese toque de dignidad! ah y con ese carácter propio de todas las mujeres indias. No se va por la derecha se va por la izquierda, no se mira muy de frente a los ojos se mira abajo y con seriedad. No se dice si, se dice gi o ha! o se guarda silencio con un ligero movimiento de cabeza que nunca se sabe si expresa un sí o un no. No se pide aquí, se espera allá. Se come lo que se le da, no dice por favor, se toma y se da. No tiene que estrechar la mano al saludar. No se usa el vestido arriba de la rodilla, se cubren los hombros y si quiere se destapa el ombligo. Si quiere algo es así, se dice esto y no lo otro, y hasta se come con la mano… Así, lo que una vez aprendí ya no fue más, hasta que desaprendí. Una fue la vida antes y otra después de India.
     Este inicio fue como la Madre India cogiéndome de la mano como a una niña, que mientras crecía moría y mientras moría crecía. Luego hubo otros retornos a India, cada uno con su lección y su destino, el viaje a la aventura, el viaje a la conciencia, el viaje a una nueva vida, el viaje al espíritu, al sagrado mundo interior; pero aquel fue el primero, el nacimiento a un mundo distinto.  Después de 12 años era la mujer emancipándose esperando dar a luz a la vida… el proceso de vivir apenas empezaba. El viaje de la vida hacia la vida apenas se entendía, cual el propósito de este viaje… Luego vino la necesidad de otro re-nacimiento cuando tuve la necesidad de  retomar las fuerzas y ver todo lo positivo después de 13 años de ausencia lejos de lo que era antes y ya no, volviendo a lo conocido, ahora desconocido… Pero volvamos a India.
     Así fue como después de pasar aquella noche en Calcuta nos llevaron hacia Delhi, allí me esperaba la persona que me llevaría hacia el norte, a Rishikesh, un pueblo que queda a seis horas de camino desde el aeropuerto de Delhi, este pueblo está muy cerca al ashram donde he vivido la mayoría de mi tiempo en India. Al llegar a este pueblito me empecé a confundir, puesto que nada estaba en orden con la estética a la que yo estaba acostumbrada, pero también había un sin fin de cosas atractivas, un gran comercio espiritual, los mejores libros en yoga, psicología, y escrituras sagradas, salud, medicina alternativa, tendencias naturistas, ayurveda y demás a precios increíbles. Para mi India primero fue una gran confrontación, una desilusión, una ruptura y luego un renacer que con el paso del tiempo se ha ido volviendo un amor.

Arti o ceremonia del fuego, que se celebra todos los días al amanecer y al atardecer,
 con cantos y ofrendas de fuego y flores a orillas del río Ganga
     La India está llena de festividades, rituales donde lo místico y lo mítico se eleva; dioses, ofrendas, templos, y ceremonias sagradas, las cuales también atraviesan mi experiencia. Para ser lo espiritual hay que mirar con ojos de la espiritualidad y para encontrar y establecer ese “Yo más profundo” en una dirección ascendente hay todo un camino de entrenamiento y vida, tal vez uno encuentra una primera invitación estando en India, pero no quiere decir que por poner los pies allí se va a estar más evolucionado, muy por el contrario, se puede encontrar toda la ignorancia y todo el caos físico y material “la inconsciencia de la materia”. Creo que cada cual encuentra allí lo que puede y lo que hay para cada uno y en cado uno.
     Hay una India de reyes y maharajás, se puede ir a hoteles y hacer un viaje turístico muy organizado con anterioridad y se puede ir a lugares especializados en busca de un encuentro interior, o en busca de estudio y expansión como iba yo. Pero India no se puede entender con los ojos de la razón, uno se puede romper la cabeza intentando ajustar los esquemas contemporáneos modernos al sentido de una cultura que está fundamentada en sus valores antiguos intrínsecos a su vida y las enseñanzas espirituales. A parte de identificar y descubrir su caos, la belleza de sus templos, palacios, ciencias y algo de su tradición, experimenté de lleno el ser en el encuentro con la vida de ashram, los ashrams son lugares de estudio destinados al crecimiento interior.


Con Swamiji, cuando volví de Europa para estudiar en Aurovalley (2003)
     Después de un par de días finalmente llegue a Aurovalley Ashram pues era uno de los pocos lugares de los que tenía referencia, me dijeron que era seguro, y ya me estaban esperando. Especializado en una ecología humana interna, bajo la guía de Swami Brahmdev, este Ashram se basa en la visión del Yoga Integral de dos grandes santos de la India Sri Aurobindo y La Madre. Esto le dio marco y sentido a la experiencia interior que apenas si se deja relatar, debido a la cualidad no mental y psíquica del mundo interior. Pero desde que llegue me sentí en casa, tuve una sensación de haber llegado al hogar. El acogimiento, el cuidado y la atmósfera silenciosa y de paz me cautivaron desde el primer momento. Los ojos de foto de La Madre me miraron y conocí a Swamiji, un ser de luz en el que he confiado por su coherencia y vida. No tenia mas información del Ashram, pero desde que llegue le pregunté a la persona que me llevo hasta allí, que si viviría en un lugar así, de inmediato me dijo que –no. Y de inmediato dije que yo sí. Esa vez me quede un mes que fue intenso y lleno de experiencias, apenas si podía imaginar que seguiría volviendo y que terminaría quedándome por tantos años de mi vida. Por azar del destino llegue con una visa de estudiante de un año, el cónsul me la ofreció así, pero mi idea era ir con la de turista por seis meses.




     Tenía deseos de moverme y conocer, así que a pesar de estar muy a gusto salí de viaje. Pude haber dejado que me ayudaran a arreglar mi viaje desde Aurovalley con destinos fijos y todas las facilidades de transporte, pero quería moverme sin limitaciones ni destinos fijos, así que cogí mi morral y marche. No me fue nada mal, pero después de conocer parte de la intensidad inmensa del continente indio, si veo que es conveniente dejarse asesorar de quienes saben cuáles son las opciones más directas, y en Aurovalley siempre se cuenta con excelente guía si uno está abierto a recibirla. Ahora siempre recomiendo llegar primero a Aurovalley desde Delhi, y si es de turismo o la primera visita, es conveniente viajar primero para poder darse cuenta del oasis que es Aurovalley en medio de India. Cuando la curiosidad se sacia y uno recorre puede valorar más las condiciones de un lugar con su amplias construcciones en medio de la naturaleza, los espacios luminosos para las actividades colectivas o individuales, la limpieza y el gusto a pesar de mantener la sencillez. La comida sana, balanceada y el regalo de escuchar el concierto de pájaros al amanecer y al atardecer, no tiene precio.
Eso si un ashram no es un hotel, por más cómodo y limpio que sea, allí la gente va a servir, a aprender y a crecer interiormente; no a recibir como un contenedor pasivo de ideas, sino a aprender de todo lo que cada cual da, y de lo que vive a través de la meditación, yoga, los cantos, y las diferentes labores en el trabajo. Los satsang (encuentros de preguntas y respuesta) con Swamiji invitan a la reflexión y son una guía importante para mirarse y profundizar en la experiencia. Allí cada cual hace las labores sencillas que suele delegar, como lavar su plato, lavar su ropa, limpiar los espacios, empezando por el personal, todo esto lo puede llevar a uno a estar más cerca de si, también puede regar, cultivar, cantar o rezar, Claro que también hay servicio de lavandería y otras facilidades. Hay una biblioteca muy completa, y un colegio para los niños, y otros programas comunitarios, donde se puede trabajar y prestar algún servicios como voluntariado cuando se va por un periodo más largo.




     Al salir del Ashram me fui hacia Delhi, Agra y Rajasthan…, el triangulo de oro. En Delhi una semana fué suficiente, me impactó su estructura moderna, el fuerte rojo, sus tiendas y mercados, el templo del loto, la mezquita Jami Masjid, los museos, los parques. Me impresionaba tener que quitarme los zapatos para entrar a los templos, pero lo fui superando. Luego en Agra, el Taj Mahal, hermoso mausoleo construido en honor a la mujer amada. Varias tiendas de joyas y piedras, allí me puse mi arete en la nariz, me gustaron tanto que me mande abrir el hueco en la nariz en el primer lugar que encontré, con aguja y sin anestesia, ahora me sorprendo de mi misma. Una noche y un día fueron más que suficiente en Agra, y de allí hacia los espectaculares fuertes y palacios del estado de Rajasthan al occidente de India: Allí visite cuatro ciudades: Jaipur, Pushkar, Jodhpur, Udaipur. Jaipur la ciudad rosada, con bazares y opulentos palacios, de calles llenas de color donde se mezclan las motocicletas y los camellos. Allí está el Jantar Mantar que es el observatorio astronómico mejor conservado y el Amber Fort donde una de las atracciones es dar una vuelta al fuerte en elefante. Pushkar, una pacífica ciudad pintada de azul con un lago en el centro rodeado de ghats o escaleras donde se agrupan turistas y devotos. Una ciudad de 400 templos donde se mezcla lo espiritual con lo comercial, allí me hospedé en un hotel que antes era palacio, el pequeño cuarto donde dormí tenía una puerta en el suelo que daba a un gran salón subterráneo que daba al lago donde se bañaban las princesas de los Maharajás, uno de los trabajadores del lugar me lo mostró como gran secreto.  Se dice que este lago fué creado por las manos divinas de Brahma el creador. Jodhpur es la segunda ciudad más grande de Rajasthan, una ciudad de lujosos palacios e historias de hadas… ya cerca del desierto, no aguante el calor, Jaisalmer, será en una próxima ocasión. Era el mes de marzo y abril, los meses más calientes y este estado que es muy caliente, es bueno visitarlo en los meses de septiembre a enero…

El Golden Temple, lugar que reune la comunidad Sikh en Amtirsar
     A Cada cual, las lecciones de vida se le irán mostrando en el lugar y la forma de vida donde está, para mí una gran parte del trayecto ha sido a través de India y el yoga. Sin pretender hacer una análisis social, religioso o espiritual, me parece relevante contextualizar a India cuando hablamos de ella, para no limitarla a una mirada intelectual, ni verla bajo el microscopio analítico de la rebelión y la crítica. Si bien oriente no tienen la última verdad en algunos aspectos, en occidente tampoco. Así que seguimos buscando… y construyendo sentidos más integradores y holísticos. Oriente tiene una riqueza ancestral que tienen mucho que ofrecer al mundo.

Curso de Yoga-asanas

     La cultura en toda su expresión es un caleidoscopio. La historia, el arte en general, la comida, es un gran mosaico que varía entre estados según las raíces de cada región. La música clásica india tiene notas muy variadas y las danzas reflejan formas y expresiones desarrolladas en textos sagrados y enseñanzas de haces miles de años. Ellas contrastan con el brillo, el ritmo inigualable y el esplendor de sus películas modernas que reflejan temáticas cotidianas en medio de cantos y coreografías al estilo de Bollywood.… tres o cuatro horas cada película con intermedio.
     Son escultores y artesanos, tejedores y pintores, uno encuentra de todo para decorar, desde grandes dioses y estatuas en madera tallada, piedra, bronce y cobre, hasta bellezas hechas en papel, tela y cuero. Objetos hechos con tela como lámparas, mantas, cojines, batics, shawles. Objetos y cocas de cobre, vasijas de bronce para el agua, utensilios para la casa y herramientas de agricultura para el trabajo que mantienen viva las habilidades y tradición de los ancestros.


     Variedad de culturas y fes, un país donde conviven diferentes religiones (buddhistas, jainistas, sikhs, musulmanes, cristianos…) El hinduismo es una forma de vida e India un país donde convergen y se unen una variedad de universos, 17 lenguajes y cientos de dialectos, credos y dioses. Un país que acuna variedad de culturas y que mantiene su tradición a pesar de los múltiples países que a lo largo de la historia han querido influirla e invadirla. Para vivir y observar una cultura tan diversa y variada con una religión tan viva como el hinduismo, y una filosofía en la que se unen una visión tan antigua como moderna, se necesita un lente variado que permita ver los contrastes sin exclusión ni juicios ligeros. India es inclusión, un ejemplo de mundo que acoge, reúne, acepta y protege la vida y sus diferencias.



     La religión ha sido característica de esta tierra de celebración y espiritualidad. Y de alguna manera es la que ha regulado este país de 1.250 millones de habitantes. La religión se vive a través del cuidado y el respeto por la naturaleza y por todo lo que tiene vida. Por lo menos un dios hace parte de cada hogar (El dios Ganesha, Shiva, Khrisna entre muchos otros). Cada árbol se agradece como morada y representación sagrada. Algunos árboles son como templos en los que se reúnen los devotos, y le dan un lugar especial en los jardines de casas privadas o en los espacios públicos. También son sagrados los animales, los ríos, las montañas, y la naturaleza en general. Hay un gran respeto por los animales… los elefantes, los monos, los ratones y las vacas, que dentro de su mitología también son personificaciones o mensajeros de dioses. 
     Cuando llegué, una mujer me dijo que el sagrado río Ganges o Madre Ganga, les hablaba a algunas personas y que las llamaba, yo que desde el comienzo me sentí fuertemente atraída por el azul turquesa plateado de sus aguas, cada vez que me baño le pido que no deje de llamarme para que siempre me vuelva a traer a ella. Este río que atraviesa casi toda India, varía mucho en su recorrido, y es lugar de ceremonias y oración para los indios. En la región del norte, a los pies del Himalaya donde he vivido la mayoría del tiempo, el río está muy cerca de su nacimiento, es muy limpio, y se torna gris en las lluvias por el aumento de sus corrientes.Pero a pesar de todas las prácticas que se realizan en él, es un río muy vivo que vive lleno de ofrendas. Este río abraza y lleva todo consigo, se llevo hasta mi pelo, y la tradición popular dice que limpia el alma del que se sumerge en él.


     Siendo así, y viendo a dios en todo, se orienta la fe y se infunde una actitud de respeto y contento entre las personas, es como si cada uno se complaciera al hacer feliz al otro. En la unión  y buena voluntad frente a las circunstancias se percibe el corazón alegre de su gente. En India prima la conciencia colectiva, cada ser humano es un alma, en las familias el esposo es su dios y la esposa la diosa, el código de valores mantiene un gran respeto por los niños y las personas mayores, y en general se me ha mostrado que los huéspedes también son como dioses. En un país de dioses, donde se vive entre dioses, y con dios en todo, hace de las personas seres más humanos y consientes del otro, diría que más armonicos. Las personas mayores tienen la capacidad de sonreír, son activos y son amorosas, o simplemente son pedagogos natos que intentan despertar en otros la conciencia sin dar instrucción directa, no se desbordan en palabras, hacen señalamientos y tratan de mostrar desde el ejemplo.
     Hay códigos de conducta que se viven como parte de la cultura en la convivencia, bahía quiere decir hermano en hindi, y es el termino que más se escucha para referirse al mesero, el conductor, el que vende frutas en la calle, el amigo, el hermano de sangre o el vecino y en general, entre ellos se tratan como hermano en la calle. La convivencia se regula con la creencia que lo que ocurre siempre es lo mejor, se habla de lo bueno, o se mantiene silencio, y suelen ser positivos frente a las circunstancias. Pocas veces escuche un grito violento, y si los escuchaba eran parte de la conversación cotidiana, por alegría o por expresión al conversar como si la fuerza estuviera metida en la cotidianidad, siempre parecían hablar como argumentado o haciendo acertijos. Solo Dios sabe que piensa un indio realmente, pues son muy medidos en lo social. A pesar del ruido estruendoso de su tráfico y el movimiento en vaivén de los carros nadie parece alterarse, ni insultarse, incluso en muchas ocasiones vi como se rosaba un carro con el otro y ni si quiera se bajaban a mirar que ocurría y hasta se miraban con amabilidad los conductores como chequeando que ellos estuvieran bien. Hay una armonía y control del desbordante torrente emocional.

A pesar que se encuentran mendigos en la calle, y pequeños comerciantes que quieren tomar un poco de más de rupias del turista lo hacen con el derecho de ganar algo de todo eso de más que tiene el que puede, y no es mucho mas. Pero en general es un  país de gente que trabaja y trabajadores fuertes que tiende a rebuscar y le dan valor a la rupia puesto que han vivido una situación económica difícil.
India no se puede leer desde la base material, económica, objetiva del desarrollo capitalista; pues su construcción y progreso ha estado guiada por una naturaleza viva, mítica y simbólica, mística en ocasiones, que dista mucho de la observación lógica racional de occidente. Allí donde el valor de las relaciones está marcado por un principio ético-moral y por un propósito de encuentro en lo espiritual, solo se puede acceder desde la subjetividad de la experiencia misma y conociendo muy de cerca los códigos, creencias y valores de cada contexto. A mí el primer mes una señora que tenía un puesto de verduras me regalo unos tomates, porque yo no tenía suelto para pagarle, me dijo que los llevara, era una viejita, humilde y debía vivir de su negocio, pero con una sonrisa me dijo que me los daba. No sé cómo expresar el espíritu de generosidad, abundancia y riqueza que encontré en ese país. Dan… allí no se veía mejor ni más feliz el que tenía ropa de marca, sino el que podía cumplir con su deber y su trabajo.

 “India no ha evolucionado mas en algunos aspectos no por poner la atención en lo espiritual sino por la división que ha hecho entre la materia, la vida y el espíritu, mientras que en occidente lo que hemos hecho no es solo desconocer la dimensión espiritual sino poner toda la energía e interés en el dominio de lo físico y vital, usando una parte de la capacidad mental para  el dominio la consecución y la posesiones de bienes materiales e intereses hedonistas que responden a la necesidad de satisfacer nuestros deseos y caprichos más individualistas y egoístas… La alternativa que ofrece Sri Aurobindo  para salir de la dicotomía entre la materia y el espíritu es ponernos en el camino de llegar a ser nosotros mismos, y que el hombre alcance su verdadera naturaleza estableciendo como aspecto principal de existencia el descubrir, manifestar y liberar esa gran Luz hasta dejarse poseer por la Verdad superior para introducir el poder de esta verdad en la existencia humana para que este domine y haga un instrumento de la mente, las emociones y la materia… Pero el primer aspecto que sobre sale en esta búsqueda es el hecho de empezar a cuestionar las condiciones actuales en las que vive el hombre.


“El hombre es un ser anormal que ha encontrado su propia normalidad. Puede pensar que la ha encontrado, puede parecer normal dentro de su especie, pero esta normalidad no es más que un orden provisional, y, en consecuencia, aunque el hombre sea infinitamente superior a la planta o al animal, no es perfecto en su naturaleza como la planta y el animal. Esta imperfección no es algo que deba ser en modo alguno deplorado, sino más bien un privilegio y una promesa, pues abre ante nosotros perspectivas inmensas de desarrollo y trascendencia. En su cima, el hombre es un semidiós surgido de la Naturaleza animal, respecto a la cual es espléndidamente anormal; pero lo que ha comenzado a ser, el dios en su integridad, está tan por encima de lo que actualmente es, que esta divinidad le resulta tan anormal como él mismo puede resultarle al animal…”
     En este viaje hacia el redescubrimiento de un yo más profundo, India ha sido una maestra y precursora, a pesar de sus déficit en el cuidado de lo físico veo en ella asa nuevas perspectivas hacia el desarrollo y la trascendencia, y ha significado para mí un salto de conciencia que tiene mucho que decir en diversas áreas: como la psicología y el yoga, la ciencia, la salud, la educación, la familia, las relaciones, la sociedad sobre las que valdría dar una mirada.


“A primera vista, el hombre parece dotado de una doble naturaleza. La naturaleza animal del ser vital y físico que vive según sus instintos, impulsos y deseos, y sigue una orientación y unas normas automáticas, y junto a ella, la naturaleza semidivina del ser intelectual, ético estético, inteligentemente emotivo y dinámico consciente de sí mismo, capaz de descubrir y comprender la ley de su propia acción, de servirse de ella y mejorarla conscientemente, poseedor de una mente reflexiva que comprende la naturaleza…
     Los servicios médicos y la salud: Contrario a lo que se piensa se dice y se teme. Hay todo un abanico de posibilidades para encontrar atención médica. Desde medicina natural, alternativa, homeopatía, neuropatía, ayurveda, hasta medicina alopática. Tuve la suerte de no enfermarme, solo alguna gripe muy de vez en cuando, una al año, durante el mes de las lluvias, de resto he gozado de excelente salud. Comía de todo pero evitaba tomar agua en restaurantes y casi siempre cuando comía por fuera del ashram, pedía lo que era cocinado, nunca verduras crudas. En el ashram la alimentación es natural, vegetariano y balanceado, allí si me comía y me tomaba todo. No tenia seguro medico, pero algunas veces fui a odontología y me hicieron trabajos buenos y rápidos y con el costo de una consulta creo que alcanzaba a pagar un café. Siempre fueron muy amables y profesionales en su trabajo, rápidos para atender, para hacer el trabajo, rápidos para servir. En india sirven rápido, en todo en general.


     En lo social la familia es muy importante, el marco de sus creencias ayuda a mantener la institución familiar, que es predominantemente patriarcal, la mujer esta más centrada en labores domesticas, es apaciguadora, cuida los hijos, y son my laboriosas (conocen algún arte o varios, pintan, conocen, cantan y suelen cocinar muy bien); mientras que el hombre ha dominado el ámbito social y político. Hay una profunda creencia en matrimonios arreglados, obediencia a los mayores, y énfasis en la obligación por encima de  de la libertad individual. Pero las cosas están cambiando, nuevas espacios y posibilidades en la participación de la mujer, la política y la economía.
La revolución de la tecnología, el intercambio comercial, la confluencia de lo nuevo y lo viejo, la opulencia y la “pobreza”, la salud y la enfermedad, lo de arriba y lo de bajo, lo de afuera y lo de adentro, todo convive en un mismo lugar. Para mí ha sido como un cuento de hadas, en ocasiones una pesadilla de terror, que de pronto mágicamente se convierte en una bendición, pero sobre todo ha sido madre, hogar, maestra y gurú. Recuerdo muchos momentos uno entre ellos la actitud de juego de sus mujeres, su alegría y capacidad para cuidar. La mujer hace hogar, atiende y sirve con abundancia y esmero. Las siento siempre como mis hermanas, admiro la complicidad entre ellas, su laboriosidad manual y creatividad artística, es común que canten y toquen algún instrumento, hablan más de dos idiomas y son muy buenas cocineras. Siendo una extranjera, en su momento también me recibieron, me pintaron las manos con hena, me ayudaron a poner su sari (el vestido tradicional), y me animaron a darme más de un baño en el Ganges.


     El recorrido, los momentos y los lugares son muchos y variados, luego de recorrer otros lugares hermosos de India, viajé a Europa, donde se me mostró la calidez de donde estaba, y después de unos meses decidí volver a India. De allí en adelante la base y la raíz ha sido Aurovalley, con recorridos ocasionales al norte, al oriente, al sur, a Pondicherry y otros. No ha sido solo durante el trayecto sino después, que he empezado a entender  todo como una preparación, parte de la unión hacia el yoga y una metáfora de la vida, un descubrir de lecciones en el encuentro con el maestro interior, el gurú. El maestro puede ser interno y externo, el maestro puede ser todo lo que encuentras a tu paso por el mundo, el maestro es uno mismo, pero necesitas una actitud constante de aprendiz, yo vi a mi Gurú en Swamiji, pero también lo vi en la viejita que me dio los tomates, en las mujeres alegres que se reían con cosas sencillas, en los arboles que se doblaban llenos de frutos mientras otros los cogían y se comían su fruto. En las flores que sin interes ni pretensión de ser admiradas florecían, en el juego de los cachorros, en los conductores que no se enfadaban cuando los chocaban, en la dedicación de madres pacientes, en el control consiente, en la precisión sin cálculo y la perseverancia del trabajador, en el silencio del templo, en la altura de la montana, en la laboriosidad de las hormigas y en la apertura y la receptividad de los niños, en la profundidad de su mirada.

    La palabra nos permite descifrar y poner en común diversos sentidos de vida. Retomo palabras textuales de Sri Aurobindo* en un análisis escrito acerca del ciclo social haciendo referencia a los principios de la sociedad humana dice: “…Continuamente proyectamos nuestros esquemas mentales sobre los antepasados de tiempos remotos y por eso no vemos en ellos nada más que unos barbaros fantasiosos. Para nosotros, la poesía es diversión del intelecto y ensoñación; la imaginación, un juguete para nuestro entretenimiento, un divertido espectáculo para el esparcimiento mental. Pero para el hombre de la antigüedad, el poeta era un vidente, un hombre que revelaba escondidas verdades; la imaginación no era comparable a una bailarina de la corte sino a una sacerdotisa de la casa de Dios, enviada no para tramar ficciones sino para dar forma a verdades difíciles y ocultas… La imagen era para estos videntes un símbolo que revelaba lo oculto y se utilizaba para sugerir luminosamente lo que el término intelectual preciso, adaptable solamente al pensamiento lógico y pragmático y a la expresión de lo físico y lo superficial, no podía de ningún modo manifestar. Para ellos el símbolo del cuerpo del Creador era algo más que una imagen: expresaba una realidad divina. ”Podemos ver que a este nivel  toda manifestación de vida, hombre y cosmos son expresiones y manifestaciones de una misma realidad oculta que marca la tendencia que vemos en India de hacer de la vida una experiencia sacrosanta.


     Me preguntan si no me hizo mucha falta Colombia qué cómo una persona tan familiar, amiguera y rumbera que le gustaba la música Colombiana y bailar, que como hizo para adaptarse a algo tan diferente y vivir tanto tiempo en un ashram?... mhhh… llego algo diferente, que sentí conocido y con lo que se hizo sintonía. Se me empezó a llenar un  vacío, sentí que finalmente estaba donde debía estar, y me paso que me quise quedar, y me fui quedando hasta que se me volvió un estilo de vida y fui cambiando. Pero no es así para todos, también hay quienes van de vacaciones cada año a cargar su cuerpo y su espíritu, muchos europeos y rusos van muy a menudo con sus familias. Al ashram llegan parejas, familias, viajeros, europeos y muchos colombianos, algunos por periodos cortos, otros van por periodos más largos de 3, 6 meses o 1 año a tener la experiencia o hacer un curso de yoga más profundo y luego se van a continuar su vida como yoga. Yo me he querido inventar un nuevo mundo, para lo que se necesita confianza, querer y mantener la mente abierta. También el destino ha hecho su parte.


He ido entendiendo que esta experiencia me identifica como una buscadora y que lo que anhelaba encontrar era un asunto fundamentalmente ético (una guía o luz bajo la cual mover la vida) necesitaba encontrar esa luz que proviene del faro interior. Antes de India era como dar vueltas en la oscuridad a tientas, y como robot, repitiendo lo que otros decían o hacían. La experiencia de India abrió mis ojos a un universo asociado a un despertar. Para mí el camino ha sido a través de ese mundo asociado a ese mundo ancestral de oriente... Siempre intentado buscar lo más verdadero en cada momento, lo que me decía mi corazón, y allí resoné con India, creo que es una conexión de alma, más que un asunto físico, mental o emocional, y así voy con la incertidumbre, y con varios tiquetes de ida y vuelta. Intentando integrar mundos diferentes, formas de vida, despertares y recorridos entre la vida no vivida y la vida vivida, tras la identidad de algunos momentos de silencio entre palabras, actos y sonidos.


Dando la clase de yoga de la mañana en Aurovalley