domingo, 28 de febrero de 2016

EL YOGA NO ES EJERCICIO FISICO PERO EL EJERCICIO SI PUEDE SER YOGA

REFLEXIONES
EL YOGA NO ES EJERCICIO FISICO PERO EL EJERCICIO SI PUEDE SER YOGA


“O adorador del infinito sin forma, no rechaces la forma, lo que vive en la forma es Él.”
Sri Aurobindo

Importante saber cuál es el lugar de las posturas físicas en el amplio tema del yoga. Por eso hace poco compartí en facebook un video que me llego del Krishnamurti, uno de los maestros reconocido por oriente y occidente que nos expone de manera muy clara que el yoga no es hacer ejercicio. El se refería al uso de posturas sostenidas –asanas- que hacen parte del sistema de hatha-yoga, la rama del yoga que usa el cuerpo y la respiración como una de sus varias practicas para purificar y crear energía en el metabolismo. Sin embargo no parecía quedar claro como las asanas o el trabajo físico con el cuerpo si pueden ser parte del yoga.
Es importante la aclaración y la diferenciación entre yoga y posturas físicas, pero no quiere decir que no sea muy valido e importante integrar la dimensión física en el trabajo espiritual. Por eso retomo esta frase de Sri Aurobindo “O adorador del infinito sin forma, no rechaces la forma, lo que vive en forma es Él.”

Ahora bien, yo hago asanas como parte de mi vida en el yoga, así que no puedo dejar de comentar porque SI hacerlas?, COMO y con QUE claridad?
Yo comprendo y vivo el yoga desde el yoga integral, desde donde se entiende el yoga como una psicología de vida pero también se da mucho valor al nivel físico y al trabajo con el cuerpo. El Yoga Integral de Sri Aurobindo con­siste en una psicología interna que tiene como meta el cambio y la transformación de conciencia. Su método es psicológico y su resultado será un conocimiento psico­lógico desarrollado y experimentado en la vida práctica. Dice Sri Aurobindo: “Es­tar en completa unión con lo Divino es el objetivo final. Cuando uno ha tenido una constante unión, puede uno ser llamado un yogui, pero esta unión debe ser completa. Hay yoguis que la han realizado en el plano espiritual, otros la han logrado a través de la mente y el corazón, o también en el vital. En nuestro yoga, el objetivo es también lo­grar la unión en la conciencia física y en el plano supramental*”.Se habla del plano Supramental como el plano de conciencia verdadera, un plano muy superior a la mente y en el espíritu.

Mira Alfassa, llamada La Madre           
Retomo a La Madre, Mira Alfassa reconocida como La Madre1 puesto que para mí es la maestra mas visionaria y contemporánea, que ha influenciado mi manera de entender el tema del yoga desde una perspectiva holística, sencilla, profunda y practica.
Sobre el tema dice La Madre: “Hemos encontrado por experiencia que un sistema particular de ejercicios no puede, en sí mismo, ser calificado de sistema lógico con exclusión de los demás, y no podemos decir de forma definitiva que participar únicamente en estos ejercicios ayudará a obtener la salud porque se trata de ejercicios lógicos.
Cualquier sistema racional de ejercicios adaptado a la necesidad y capacidad de cada uno ayudará a aquel que lo practique a mejorar su salud. Por otra parte, es la actitud lo que más importa. Cualquier programa de ejercicios practicados con una actitud yoguita, que esté bien planeado y científicamente arreglado, se convertirá en ejercicios lógicos y la persona que lo practique sacará un beneficio completo desde el punto de vista de la salud física y elevación espiritual”. 

En el Yoga Integral de Sri Aurobindo y La Madre se entiende que el ser del hombre está compuesto por diferentes partes o di­mensiones: la física; la vital, que es el centro de las emociones, los deseos, las pasiones, las sensaciones; la mental; la espiritual y la psíquica, que es la chispa del fuego divino que da soporte a la evolución individual en la tierra y que usa las dimensiones mental, vital y física como sus instrumentos. Este yoga no incluye como parte de su método las asanas o posturas físicas, pero tampoco las rechaza. En cambio si hacen una presentación profunda de su experiencia en el trabajo desde el cuerpo físico en el trabajo espiritual. Mostrando una comprensión de espiritualidad y yoga desde una perspectiva integradora que va más allá del quehacer, de credos y dogmas religiosos, y sin embargo no rechaza las diferencias, o formas usadas por otras tradiciones.

Crecer la conciencia física “El desarrollo de la conciencia física debe estar siempre entre los objetivos a alcanzar, pero para ello es esencial conseguir un desarrollo adecuado del propio cuerpo: se necesita salud, fortaleza, preparación y, además, la disposición física debe ser excelente. Una vida divina en un mundo material implica necesariamente la unión de los dos extremos de la existen­cia, la cumbre espiritual y la base material. El alma que tiene la base de su vida establecida en la materia asciende a las alturas del espíritu sin abandonar su base, une las alturas y las profundidades. El espíritu desciende a la materia y al mundo material con su luz, su gloria y su poder, y con ellos colma y transforma la vida en el mundo material tornándolo cada vez mas divino” Sri Aurobindo

La Madre hizo un trabajo novedoso y profundo en este tema, entre muchos otros, y hablo de la conciencia del cuerpo, de la mente de la células, y de cómo ellas tienen una memoria o herencia genética  que traemos y que define comportamientos inconscientes  muy arraigados, (eso se parece un poco al inconsciente colectivo del que hablaba Jung desde la psicología transpersonal). En este sentido me interesa retomar el yoga con el cuerpo, como una aproximación al crecimiento de conciencia, reconociendo que como seres humanos nacemos y vivimos en una inconsciencia que genera desbalance y enfermedad, y que mucho de esto se debe a nuestra dificultad para observarnos y aprender a recibir la guía desde la fuente interior.

Me refiero a yoga-asanas como un proceso para crecer la conciencia, uniendo técnicas de hatha -yoga a la comprensión del yoga integral, para aprender a orientar la mente, las emociones y el cuerpo hacia esta conciencia más elevada. Como una forma de preparar y abrir el ser para que la conciencia haga su trabajo. Entonces retomo las posturas del yoga (llamadas por algunos ejercicio) como una manera de reunir cuerpo y mente, y a través del movimiento, la respiración, la observación y el uso de mantras, disponernos y ofrecernos hacia el guía interior y para  orientar el ser hacia esa dimensión más profunda y sutil (llámese, energía, conciencia, espíritu, alma, vacio) que nos permita ir más cerca de ese espacio de silencio.

 Sobre las posturas de Yoga asanas: Son el medio para generar apertura hacia la energía más elevada. Quien está abierto al tema y ha tenido la experiencia de hacer estos llamados “ejercicios” puede llegar a sentir el efecto relajante y una forma de armonía que se genera en el estado físico, emocional y mental. Científicamente se ha estudiado el efecto del yoga a nivel sistema nervioso, sistema hormonal, sistema digestivo y en todo el nivel psicofisico, también se ha visto que hay un efecto de cambio energético y sutil. Esto es así y no se puede desconocer el efecto recuperador y sanador, es como la función que cumple el dormir en la salud mental y física, no se necesita saber del tema, simplemente se experimenta. Y sin embargo por dormir no necesariamente se unifican o cambian los aspectos de la conciencia que requieren ser cambiados para enfrentar las situaciones de la vida en vigilia. El sueno le da al ser una disposición psicofisiologica, pero no define las formas de comportamiento, la flexibilidad frente al ambiente, la capacidad para adaptarse, la manera de pensar e interactuar con el entorno y crecer la capacidad de creación y expansión humana en una dimensión más profunda e integral. Igual ocurre con las asanas y el hatha-yoga o yoga que usa el cuerpo como instrumento para despertar esa energía vital o prana de la que tanto se especula.

Es verdad que no por hacer estos ejercicios se ilumina la persona, o adquiere un despertar elevado, pero si puede disponer para tener un estado más armónico, para estar en quietud y silencio, atento y observando,  permitiendo que el  espíritu y la energía de vida entre y haga su trabajo. Resulta una forma para aprender concentración, para a no estar siempre agitados y volcados hacia fuera, es una forma de empezar a encontrar una forma de contacto hacia dentro, a la vez que se activa y benéfica la dimensión física.

Reconozco el beneficio del ejercicio, reconozco que nadar, correr, jugar tennis, o patinar, genera un gran estado de bienestar y es bien sabido que la producción de hormonas como la adrenalina genera euforia, y una activación de todo el metabolismo, y sin embargo encuentro una gran diferencia entre un deporte practicado metódicamente y la manera en que vivo el espacio de “yoga” como una invitación a contactar ese “algo” interior, con la intensión de enfocar la conciencia, regular la energía vital, y crear un espacio de armonía y receptividad, y creo que aquí radica la diferencia fundamental, entre las descargas hormonales y las asanas como parte del yoga.

Intento llevar una vida balanceada, con la que busco despertar cada vez más la conciencia, estar más en el presente, y para eso le hace bien a mi mente, destinar una o dos horas a la sesión de posturas físicas como una forma de disponerme para envolver mi alma, y aveces hasta sentir el alma del cuerpo y el cuerpo del alma en lo físico. Cada uno lo hará a su manera, para mí este es un espacio de unión que no requiere nada más que mi intensión y un poco de regularidad y disposición.

Y sin embargo lo mismo puede ocurrir al cantar los mantras, o cuando entono el Om, y creo que cada cual encuentra esos espacios de unión en diferentes momentos y formas, a veces en la acción, otras en la oración. Así como el pintor, el escritor, el escultor, la madre que cuida y cocina, o el hombre que camina. Esto no es propiedad de nadie, no depende de una técnica, ni siquiera de lo que uno haga, la conciencia de pronto llega y hace su trabajo mas allá de lo que uno cree, hace, dice o calcula.
Consciente de que se está haciendo un yoga en la naturaleza, lo sepamos o no, también se puede poner una voluntad, o estar atentos a al movimiento de la energía, o hacer un ofrecimiento de la acción, lo cual le dará un sentido diferente, eso también se puede empezar a desarrollar desde el yoga.

 “Aquellos que realmente quieren practicar cultura física tal como se concibe ahora, todo lo que hacen, lo hacen conscientemente. Ellos bajan las escaleras conscientemente, hacen los movimientos de la vida ordinaria conscientemente, no mecánicamente. Un observador atento quizás note una pequeña diferencia, pero la gran diferencia radica en la voluntad que ponen en ello. Caminar para ir a algún lugar y caminar como ejercicio no es la misma cosa. Es la voluntad de conciencia en todas estas cosas lo que es importante, esta es la que habla acerca de progreso y obtención de resultados.

Por tanto, el método que uno emplea no tiene en sí más que una importancia muy re­lativa; es la voluntad de obtener un cierto resultado lo que es importante. El yogui o aspirante a yogui que practique ásanas para obtener un resultado espiritual, o incluso simplemente un dominio de su cuerpo, obtiene estos resultados porque lo hace con este fin. Conozco personas que hacen exactamente las mismas cosas, pero que las hacen por toda clase de motivos sin relación con el desarrollo espiritual, e ¡incluso no han conse­guido que eso les dé una buena salud! Y, sin embargo, hacen exactamente lo mismo, lo hacen algunas veces mejor que el yogui, pero eso no les ha proporcionado un equilibrio en la salud… ya que ellos no han pensado en ello porque no es con ese fin que lo han hecho. Yo misma les he preguntado: ‘¿Pero cómo es que has estado enfermo después de haber hecho todo eso? ‘!Oh!, pero yo no he pensado jamás en eso; no es por eso por lo que yo lo hago’. Eso vuelve a reafirmarnos que es la voluntad consciente quien actúa sobre la materia, no es el hecho material”

Por otro lado desde el yoga integral hay una dimensión que agregar a la de los yogas clásicos antiguos y es el del trabajo con la conciencia de las células y su transformación. El yoga de las células no empieza desde lo físico, empieza desde una actitud y una disposición de corazón, un deseos de recibir la luz o la guía superior, así que si eso no está presente lo primero será abrirse a la experiencia y despertar es anhelo interno, despertar a la luz y transformase, no es exclusivamente un trabajo de purificación física, pero puede ser un puente con el silencio y algo más profundo, y a la vez ayudar a las dimensiones emocional, mental y espiritual.  En el yoga integral se habla de una apertura de corazón, y de recibir la luz desde planos mentales para ir descendiendo a los planos más bajos de la mente, las emociones y el plano material. Todo esto incluye un trabajo con patrones de pensamiento, ideas, creencias,  pautas de comportamiento, limites, flexibilidad, trabajo de personalidad, hábitos, conceptos, pautas y patrones de comportamiento y emociones. Observar que haces, como se hace, que ocurre, que piensas, como somos responsables de lo que creamos,  pero sobre todo como abrirse a recibir la luz y dejar que ella transforme todo aquello que necesitamos cambiar.  


1 La Madre, la manifestación vivida en el plano físico de la transformación espiri­tual, colaboradora espiritual de Sri Auro­bindo y llamada así por su labor creadora en el Ashram de Pondicherry-India, solía dar clases a los estudiantes del colegio y es­tas se recogieron en numerosos volúmenes. Dice La Madre: “Nosotros queremos entrar en contacto con la suprema conciencia, la conciencia universal, queremos traerla abajo en nosotros y manifestarla. Pero para esto debemos tener una base muy sólida, nuestra base es nuestro ser físico, nuestro cuerpo. Por eso tenemos que construir un cuerpo sólido, sano, resistente, hábil, ágil y fuerte, listo para todo”

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