VIAJE A INDIA – UN MUNDO DIFERENTE
Para aquellos que quieren asomarse a la ventana de este país
Y para las almas aventureras que quieran encontrar señales sobre cómo
llegar.
Describir un
multi-universo como India requiere altura y profundidad. No es con el ojo
físico, ni con el sentido estético hedonista, ni con la búsqueda de confort que
vamos a descubrir a un país que siempre ha buscado el aspecto esencial de la
existencia, pero si podemos hacer el esfuerzo de mirar desde la intuición, el
silencio y el corazón, tal vez así India se deje ver.
Más que entrar a definir, creo que acá respondo al impulso de empezar a contar el lado que yo he visto en India desde mi vivencia. Una vivencia que ha ido llegando de la experiencia, más que de los libros, los textos o los expertos; es lo que he ido descubriendo, dejándome maravillar, no solo por el saber teórico sino por cada paso en el camino. En este país de magia nada de lo que se espera ocurre, uno se encuentra allí con la paradoja en todo sentido y lo más lejano se vuelve próximo; y las mil posibilidades del destino han convergido hilándose y tejiéndose una con otra para llevarme a cumplir el destino del viaje. No me fuí buscando una experiencia espiritual, al menos no de manera consciente y muy a mi fortuna la encontré, creo que inconscientemente he ido encontrando y dejando, hasta hacerme algo más consciente. Me fui con un tiquete de seis meses y me quede seis años de corrido, antes de venir a Colombia por primera vez, y llevo 13 años viviendo allí. Mi ida no tenía nada que ver con ir a buscar la paz, el nirvana, ni la iluminación. No tenía más interés que conocer algo diferente a lo que había visto hasta entonces, sabía que quería estudiar, no tenía interés en ausentarme de este mundo, aunque tampoco estaba conforme y si tenía muchas inquietudes respecto a la vida y su sentido.
Más que entrar a definir, creo que acá respondo al impulso de empezar a contar el lado que yo he visto en India desde mi vivencia. Una vivencia que ha ido llegando de la experiencia, más que de los libros, los textos o los expertos; es lo que he ido descubriendo, dejándome maravillar, no solo por el saber teórico sino por cada paso en el camino. En este país de magia nada de lo que se espera ocurre, uno se encuentra allí con la paradoja en todo sentido y lo más lejano se vuelve próximo; y las mil posibilidades del destino han convergido hilándose y tejiéndose una con otra para llevarme a cumplir el destino del viaje. No me fuí buscando una experiencia espiritual, al menos no de manera consciente y muy a mi fortuna la encontré, creo que inconscientemente he ido encontrando y dejando, hasta hacerme algo más consciente. Me fui con un tiquete de seis meses y me quede seis años de corrido, antes de venir a Colombia por primera vez, y llevo 13 años viviendo allí. Mi ida no tenía nada que ver con ir a buscar la paz, el nirvana, ni la iluminación. No tenía más interés que conocer algo diferente a lo que había visto hasta entonces, sabía que quería estudiar, no tenía interés en ausentarme de este mundo, aunque tampoco estaba conforme y si tenía muchas inquietudes respecto a la vida y su sentido.
No estaba desempleada,
ni deprimida, solo buscaba un sentido más amplio, me cuestionaba sobre la forma
convencional de vida, continuar estudios formales, trabajar para sobrevivir,
trabajar para llenar una casa, y tomarse vacaciones para seguir satisfaciendo
deseos… la idea de viajar empezó metida en un trancón, volviendo del trabajo
mientras estaba conduciendo de vuelta a casa; para entonces llegaron una serie
de acontecimientos, sueños, y dos amigas que habían estado de vacaciones a
India, Veethika y Ashika, quienes fueron las que empezaron a seducirme con la
idea de ir a este, hasta entonces, desconocido país. No sabía nada de India, ni
de yoga, ni de ashrams. Pero el destino se encargo de arreglarlo, en cuestión
de pocos meses conocí a la persona que sería el puente directo para llegar
allí, y todo se fue organizando para llevarme hasta mi gurú India y alma. Fue
así, como abandone la idea de hacer mi doctorado, y cambie el rumbo decidiendo
que iría a India y no a España como lo había estado planeando durante todo ese
año. Esto fue en año 2001. Fue una cosa rara no la pensé mucho, a mi mamá,
familia y amigos les sorprendió mucho, pero todo se dio rápido sin tiempo para
más.
Ni por imposición ni
cálculo alguno, ni obedeciendo a los parámetros preestablecidos, más bien
guiada por un impulso y por un anhelo de cambio partí hacia India, con la
certeza de la decisión tomada y desde los prometedores ideales de vivir y encontrar
ese algo que no definía, así emprendí este viaje. Un viaje que resultaría un salto
total, el mayor aprendizaje, y una aproximación a mí misma, al mundo y al
espíritu. Ya en el avión me dieron la primera iniciación cuando me comí el
primer bocado de “achar”, unas
verduras muy picantes que se ponen en conserva y que llevan especies y ají, que
se sirven como acompañante de los platos; en apariencia son como un antipasto,
así que las vi como verduras frescas y con entusiasmo puse un gran bocado en mi
boca, sin saber que era fuego puro. Creí incendiarme en silencio, no podía
decirle nada a nadie, no sabía el idioma y no había a quien preguntarle sobre
esa ardiente broma, que después supe era parte de la gastronomía India. Desde
entonces creo que empezó el entrenamiento físico de los sentidos y la aproximación
al fuego, al calor y a las diferentes formas de alquimia. Mientras mi espíritu
se acercaba a sí mismo, mi cuerpo se entrenaba, y no descansaba... era India,
un variado mundo de sabores, olores, climas, ruidos y confrontaciones que me
recibía para mostrarme un mundo diferente y la transformación.
La noche de diciembre
que por primera vez llegué a había tormenta eléctrica sobre la ciudad de Delhi,
así que el avión no pudo aterrizar y nos llevaron a Calcuta. Iba sola en el
avión, todos eran indios, yo no hablaba inglés, así que me quede muy quieta e
hice lo que hacían mis vecinos de silla, ya en el aeropuerto cuando intentaba
enterarme de la situación una mujer mayor que venía desde el avión, de manera
muy amorosa, me tomo de la mano y me llevo con ella. Era una mujer de Punjab, una región al norte de India,
ella me lo mostró en el mapa, donde está también Chandigarh, ciudad famosa por su arquitectura, y el Templo de oro o Golden Temple en Amritsar. Salimos del aeropuerto y me subió con ella al taxi que
nos llevaría hacia el hotel donde pasaríamos la noche. Llevaba más de 48 horas
de viaje estaba muy cansada y algo abstraída por la dificultad para
comunicarme, así que me relaje hasta donde pude y me deje llevar, una constante
que no me ha dejado por años. Conectarme desde el corazón y no desde la cabeza,
esa parecía ser la primera lección para mi viaje, la segunda dejarme llevar y
fluir.
El viaje nocturno del aeropuerto al hotel, tenía algo de inicio, el camino estaba oscuro y lleno de neblina, era solo un trayecto, pero era el comienzo de un gran cambio que desconocía, era el inicio. Lleno de sensaciones misteriosas y profundas, todo resultaba incierto, distinto… una música intensa y estridente que no me molestaba pero que no entonaba con la música conocida. Pitos, ruido, mucho movimiento en ese auto, mucho contacto con la base, con la raíz, la ruptura de la mente y otro lenguaje. Eran otros los personajes… al bajarnos del auto, esta mujer mayor de Punjab de nuevo me tomo de la mano, me llevo con ella y me acostó con ella en la cama doble del hotel donde pasamos la noche. Ella me recibió, me llevó, me cuidó, me guió. Así como amablemente lo hicieron varias personas que encontré en este país, la mayoría de su gente saca el tiempo y el cariño para acoger a quien llega como no lo he visto en ningún otro lugar del mundo. Son personas muy generosas, muy abundantes y ricas en su forma de vida y en su capacidad para darse. Me he sentido atraída por su gente, y en la medida que los conocía como seducida por su forma de vida, su amor por la naturaleza y su sabiduría.
El viaje nocturno del aeropuerto al hotel, tenía algo de inicio, el camino estaba oscuro y lleno de neblina, era solo un trayecto, pero era el comienzo de un gran cambio que desconocía, era el inicio. Lleno de sensaciones misteriosas y profundas, todo resultaba incierto, distinto… una música intensa y estridente que no me molestaba pero que no entonaba con la música conocida. Pitos, ruido, mucho movimiento en ese auto, mucho contacto con la base, con la raíz, la ruptura de la mente y otro lenguaje. Eran otros los personajes… al bajarnos del auto, esta mujer mayor de Punjab de nuevo me tomo de la mano, me llevo con ella y me acostó con ella en la cama doble del hotel donde pasamos la noche. Ella me recibió, me llevó, me cuidó, me guió. Así como amablemente lo hicieron varias personas que encontré en este país, la mayoría de su gente saca el tiempo y el cariño para acoger a quien llega como no lo he visto en ningún otro lugar del mundo. Son personas muy generosas, muy abundantes y ricas en su forma de vida y en su capacidad para darse. Me he sentido atraída por su gente, y en la medida que los conocía como seducida por su forma de vida, su amor por la naturaleza y su sabiduría.
Era otro mundo… me
sentía ingenua como una niña… todo me parecía algo siniestro por desconocido y
extraño, como ancestral y cargado de figuras, ruidos, y contrastes. Siempre
recuerdo el despertar de ese primer día, el sol rojo encendido de Calcuta, el
chillido aglutinado de muchos cuervos revoloteando en el espacio del cielo
amarillo rojizo que veía desde la habitación del hotel, y el contraste
resplandeciente del amanecer con la basura acumulada en la piscina sin uso en
la parte trasera del “buen” hotel donde nos llevó la aerolínea. Pero sobretodo
ese sol enorme encendido de mil tonalidades rojas y naranja, siempre presente.
Al salir de la habitación, la mirada
inquisidora o curiosa de los hombres indios, supongo que frente a una mujer
vestida de occidental que se pone a fumar (en esa época fumaba y mucho) y como
estaba en un espacio social, me miraban muy raro. Cuando la mujer de Punjab me
encontró para decirme que nos íbamos, me quito el cigarro de las manos y con
desaprobación lo boto lejos, -eso no se hace y menos en la calle-, me hizo
saber. Ya me empezaba a desdibujar y me empezaban a aleccionar...
Empecé a observar y
muy pronto empecé a notar las diferencias… Se camina muy derecha, se caminaban
con prudencia y con ese toque de dignidad! ah y con ese carácter propio de
todas las mujeres indias. No se va por la derecha se va por la izquierda, no se
mira muy de frente a los ojos se mira abajo y con seriedad. No se dice si, se
dice gi o ha! o se guarda silencio con un ligero movimiento de cabeza que nunca
se sabe si expresa un sí o un no. No se pide aquí, se espera allá. Se come lo
que se le da, no dice por favor, se toma y se da. No tiene que estrechar la
mano al saludar. No se usa el vestido arriba de la rodilla, se cubren los hombros
y si quiere se destapa el ombligo. Si quiere algo es así, se dice esto y no lo
otro, y hasta se come con la mano… Así, lo que una vez aprendí ya no fue más,
hasta que desaprendí. Una fue la vida antes y otra después de India.
Este inicio fue como la Madre India cogiéndome de la mano como a una niña, que mientras crecía moría y mientras moría crecía. Luego hubo otros retornos a India, cada uno con su lección y su destino, el viaje a la aventura, el viaje a la conciencia, el viaje a una nueva vida, el viaje al espíritu, al sagrado mundo interior; pero aquel fue el primero, el nacimiento a un mundo distinto. Después de 12 años era la mujer emancipándose esperando dar a luz a la vida… el proceso de vivir apenas empezaba. El viaje de la vida hacia la vida apenas se entendía, cual el propósito de este viaje… Luego vino la necesidad de otro re-nacimiento cuando tuve la necesidad de retomar las fuerzas y ver todo lo positivo después de 13 años de ausencia lejos de lo que era antes y ya no, volviendo a lo conocido, ahora desconocido… Pero volvamos a India.
Este inicio fue como la Madre India cogiéndome de la mano como a una niña, que mientras crecía moría y mientras moría crecía. Luego hubo otros retornos a India, cada uno con su lección y su destino, el viaje a la aventura, el viaje a la conciencia, el viaje a una nueva vida, el viaje al espíritu, al sagrado mundo interior; pero aquel fue el primero, el nacimiento a un mundo distinto. Después de 12 años era la mujer emancipándose esperando dar a luz a la vida… el proceso de vivir apenas empezaba. El viaje de la vida hacia la vida apenas se entendía, cual el propósito de este viaje… Luego vino la necesidad de otro re-nacimiento cuando tuve la necesidad de retomar las fuerzas y ver todo lo positivo después de 13 años de ausencia lejos de lo que era antes y ya no, volviendo a lo conocido, ahora desconocido… Pero volvamos a India.
Así fue como después
de pasar aquella noche en Calcuta nos llevaron hacia Delhi, allí me esperaba la
persona que me llevaría hacia el norte, a Rishikesh, un pueblo que queda a seis
horas de camino desde el aeropuerto de Delhi, este pueblo está muy cerca al
ashram donde he vivido la mayoría de mi tiempo en India. Al llegar a este
pueblito me empecé a confundir, puesto que nada estaba en orden con la estética
a la que yo estaba acostumbrada, pero también había un sin fin de cosas
atractivas, un gran comercio espiritual, los mejores libros en yoga, psicología,
y escrituras sagradas, salud, medicina alternativa, tendencias naturistas,
ayurveda y demás a precios increíbles. Para mi India primero fue una gran confrontación,
una desilusión, una ruptura y luego un renacer que con el paso del tiempo se ha
ido volviendo un amor.
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| Arti o ceremonia del fuego, que se celebra todos los días al amanecer y al atardecer, con cantos y ofrendas de fuego y flores a orillas del río Ganga |
La India está llena
de festividades, rituales donde lo místico y lo mítico se eleva; dioses,
ofrendas, templos, y ceremonias sagradas, las cuales también atraviesan mi
experiencia. Para ser lo espiritual hay que mirar con ojos de la espiritualidad
y para encontrar y establecer ese “Yo más profundo” en una dirección ascendente
hay todo un camino de entrenamiento y vida, tal vez uno encuentra una primera
invitación estando en India, pero no quiere decir que por poner los pies allí se
va a estar más evolucionado, muy por el contrario, se puede encontrar toda la
ignorancia y todo el caos físico y material “la inconsciencia de la materia”.
Creo que cada cual encuentra allí lo que puede y lo que hay para cada uno y en
cado uno.
Hay una India de reyes y maharajás, se puede ir a hoteles y hacer un viaje turístico muy organizado con anterioridad y se puede ir a lugares especializados en busca de un encuentro interior, o en busca de estudio y expansión como iba yo. Pero India no se puede entender con los ojos de la razón, uno se puede romper la cabeza intentando ajustar los esquemas contemporáneos modernos al sentido de una cultura que está fundamentada en sus valores antiguos intrínsecos a su vida y las enseñanzas espirituales. A parte de identificar y descubrir su caos, la belleza de sus templos, palacios, ciencias y algo de su tradición, experimenté de lleno el ser en el encuentro con la vida de ashram, los ashrams son lugares de estudio destinados al crecimiento interior.
Hay una India de reyes y maharajás, se puede ir a hoteles y hacer un viaje turístico muy organizado con anterioridad y se puede ir a lugares especializados en busca de un encuentro interior, o en busca de estudio y expansión como iba yo. Pero India no se puede entender con los ojos de la razón, uno se puede romper la cabeza intentando ajustar los esquemas contemporáneos modernos al sentido de una cultura que está fundamentada en sus valores antiguos intrínsecos a su vida y las enseñanzas espirituales. A parte de identificar y descubrir su caos, la belleza de sus templos, palacios, ciencias y algo de su tradición, experimenté de lleno el ser en el encuentro con la vida de ashram, los ashrams son lugares de estudio destinados al crecimiento interior.
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| Con Swamiji, cuando volví de Europa para estudiar en Aurovalley (2003) |
Tenía deseos de
moverme y conocer, así que a pesar de estar muy a gusto salí de viaje. Pude
haber dejado que me ayudaran a arreglar mi viaje desde Aurovalley con destinos
fijos y todas las facilidades de transporte, pero quería moverme sin limitaciones
ni destinos fijos, así que cogí mi morral y marche. No me fue nada mal, pero
después de conocer parte de la intensidad inmensa del continente indio, si veo
que es conveniente dejarse asesorar de quienes saben cuáles son las opciones más
directas, y en Aurovalley siempre se cuenta con excelente guía si uno está
abierto a recibirla. Ahora siempre recomiendo llegar primero a Aurovalley desde
Delhi, y si es de turismo o la primera visita, es conveniente viajar primero
para poder darse cuenta del oasis que es Aurovalley en medio de India. Cuando
la curiosidad se sacia y uno recorre puede valorar más las condiciones de un
lugar con su amplias construcciones en medio de la naturaleza, los espacios
luminosos para las actividades colectivas o individuales, la limpieza y el
gusto a pesar de mantener la sencillez. La comida sana, balanceada y el regalo
de escuchar el concierto de pájaros al amanecer y al atardecer, no tiene precio.
Eso si un ashram no
es un hotel, por más cómodo y limpio que sea, allí la gente va a servir, a
aprender y a crecer interiormente; no a recibir como un contenedor pasivo de
ideas, sino a aprender de todo lo que cada cual da, y de lo que vive a través
de la meditación, yoga, los cantos, y las diferentes labores en el trabajo. Los
satsang (encuentros de preguntas y respuesta) con Swamiji invitan a la
reflexión y son una guía importante para mirarse y profundizar en la
experiencia. Allí cada cual hace las labores sencillas que suele delegar, como lavar su plato, lavar su ropa, limpiar los espacios, empezando por el personal, todo esto lo puede llevar a uno a estar más cerca de si, también puede regar, cultivar, cantar o rezar, Claro que también hay servicio de
lavandería y otras facilidades. Hay una biblioteca muy completa, y un colegio para
los niños, y otros programas comunitarios, donde se puede trabajar y prestar algún servicios como voluntariado cuando se va por un
periodo más largo.
Al salir del Ashram
me fui hacia Delhi, Agra y Rajasthan…, el triangulo de oro. En Delhi una
semana fué suficiente, me impactó su estructura moderna, el fuerte rojo, sus tiendas y
mercados, el templo del loto, la mezquita Jami Masjid, los museos, los parques.
Me impresionaba tener que quitarme los zapatos para entrar a los templos, pero
lo fui superando. Luego en Agra, el Taj Mahal, hermoso mausoleo construido en
honor a la mujer amada. Varias tiendas de joyas y piedras, allí me puse mi
arete en la nariz, me gustaron tanto que me mande abrir el hueco en la nariz en
el primer lugar que encontré, con aguja y sin anestesia, ahora me sorprendo de
mi misma. Una noche y un día fueron más que suficiente en Agra, y de allí hacia
los espectaculares fuertes y palacios del estado de Rajasthan al occidente de
India: Allí visite cuatro ciudades: Jaipur, Pushkar, Jodhpur, Udaipur. Jaipur la ciudad rosada, con bazares y
opulentos palacios, de calles llenas de color donde se mezclan las motocicletas
y los camellos. Allí está el Jantar Mantar que es el observatorio astronómico mejor
conservado y el Amber Fort donde una de las atracciones es dar una vuelta al
fuerte en elefante. Pushkar, una pacífica
ciudad pintada de azul con un lago en el centro rodeado de ghats o escaleras
donde se agrupan turistas y devotos. Una ciudad de 400 templos donde se mezcla
lo espiritual con lo comercial, allí me hospedé en un hotel que antes era
palacio, el pequeño cuarto donde dormí tenía una puerta en el suelo que daba a
un gran salón subterráneo que daba al lago donde se bañaban las princesas de
los Maharajás, uno de los trabajadores del lugar me lo mostró como gran secreto. Se dice que este lago fué creado por las manos
divinas de Brahma el creador. Jodhpur
es la segunda ciudad más grande de Rajasthan, una ciudad de lujosos palacios e
historias de hadas… ya cerca del desierto, no aguante el calor, Jaisalmer, será
en una próxima ocasión. Era el mes de marzo y abril, los meses más calientes y
este estado que es muy caliente, es bueno visitarlo en los meses de septiembre
a enero…
A Cada cual, las lecciones de vida se le irán
mostrando en el lugar y la forma de vida donde está, para mí una gran parte del
trayecto ha sido a través de India y el yoga. Sin pretender hacer una análisis
social, religioso o espiritual, me parece relevante contextualizar a India
cuando hablamos de ella, para no limitarla a una mirada intelectual, ni verla bajo
el microscopio analítico de la rebelión y la crítica. Si bien oriente no tienen
la última verdad en algunos aspectos, en occidente tampoco. Así que seguimos
buscando… y construyendo sentidos más integradores y holísticos. Oriente tiene
una riqueza ancestral que tienen mucho que ofrecer al mundo.
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| El Golden Temple, lugar que reune la comunidad Sikh en Amtirsar |
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| Curso de Yoga-asanas |
La cultura en toda su
expresión es un caleidoscopio. La historia, el arte en general, la comida, es
un gran mosaico que varía entre estados según las raíces de cada región. La música
clásica india tiene notas muy variadas y las danzas reflejan formas y
expresiones desarrolladas en textos sagrados y enseñanzas de haces miles de años.
Ellas contrastan con el brillo, el ritmo inigualable y el esplendor de sus
películas modernas que reflejan temáticas cotidianas en medio de cantos y
coreografías al estilo de Bollywood.… tres o cuatro horas cada película con
intermedio.
Son escultores y artesanos, tejedores y pintores, uno encuentra de todo para decorar, desde grandes dioses y estatuas en madera tallada, piedra, bronce y cobre, hasta bellezas hechas en papel, tela y cuero. Objetos hechos con tela como lámparas, mantas, cojines, batics, shawles. Objetos y cocas de cobre, vasijas de bronce para el agua, utensilios para la casa y herramientas de agricultura para el trabajo que mantienen viva las habilidades y tradición de los ancestros.
Son escultores y artesanos, tejedores y pintores, uno encuentra de todo para decorar, desde grandes dioses y estatuas en madera tallada, piedra, bronce y cobre, hasta bellezas hechas en papel, tela y cuero. Objetos hechos con tela como lámparas, mantas, cojines, batics, shawles. Objetos y cocas de cobre, vasijas de bronce para el agua, utensilios para la casa y herramientas de agricultura para el trabajo que mantienen viva las habilidades y tradición de los ancestros.
Variedad de culturas
y fes, un país donde conviven diferentes religiones (buddhistas, jainistas,
sikhs, musulmanes, cristianos…) El hinduismo es una forma de vida e India un
país donde convergen y se unen una variedad de universos, 17 lenguajes y
cientos de dialectos, credos y dioses. Un país que acuna variedad de culturas y
que mantiene su tradición a pesar de los múltiples países que a lo largo de la
historia han querido influirla e invadirla. Para vivir y observar una cultura
tan diversa y variada con una religión tan viva como el hinduismo, y una filosofía
en la que se unen una visión tan antigua como moderna, se necesita un lente
variado que permita ver los contrastes sin exclusión ni juicios ligeros. India
es inclusión, un ejemplo de mundo que acoge, reúne, acepta y protege la vida y
sus diferencias.
La religión ha sido
característica de esta tierra de celebración y espiritualidad. Y de alguna
manera es la que ha regulado este país de 1.250 millones de habitantes. La
religión se vive a través del cuidado y el respeto por la naturaleza y por todo
lo que tiene vida. Por lo menos un dios hace parte de cada hogar (El dios
Ganesha, Shiva, Khrisna entre muchos otros). Cada árbol se agradece como morada
y representación sagrada. Algunos árboles son como templos en los que se reúnen
los devotos, y le dan un lugar especial en los jardines de casas privadas o en
los espacios públicos. También son sagrados los animales, los ríos, las
montañas, y la naturaleza en general. Hay un gran respeto por los animales… los
elefantes, los monos, los ratones y las vacas, que dentro de su mitología
también son personificaciones o mensajeros de dioses.
Cuando llegué, una mujer me dijo que el sagrado río Ganges o Madre Ganga, les hablaba a algunas personas y que las llamaba, yo que desde el comienzo me sentí fuertemente atraída por el azul turquesa plateado de sus aguas, cada vez que me baño le pido que no deje de llamarme para que siempre me vuelva a traer a ella. Este río que atraviesa casi toda India, varía mucho en su recorrido, y es lugar de ceremonias y oración para los indios. En la región del norte, a los pies del Himalaya donde he vivido la mayoría del tiempo, el río está muy cerca de su nacimiento, es muy limpio, y se torna gris en las lluvias por el aumento de sus corrientes.Pero a pesar de todas las prácticas que se realizan en él, es un río muy vivo que vive lleno de ofrendas. Este río abraza y lleva todo consigo, se llevo hasta mi pelo, y la tradición popular dice que limpia el alma del que se sumerge en él.
Cuando llegué, una mujer me dijo que el sagrado río Ganges o Madre Ganga, les hablaba a algunas personas y que las llamaba, yo que desde el comienzo me sentí fuertemente atraída por el azul turquesa plateado de sus aguas, cada vez que me baño le pido que no deje de llamarme para que siempre me vuelva a traer a ella. Este río que atraviesa casi toda India, varía mucho en su recorrido, y es lugar de ceremonias y oración para los indios. En la región del norte, a los pies del Himalaya donde he vivido la mayoría del tiempo, el río está muy cerca de su nacimiento, es muy limpio, y se torna gris en las lluvias por el aumento de sus corrientes.Pero a pesar de todas las prácticas que se realizan en él, es un río muy vivo que vive lleno de ofrendas. Este río abraza y lleva todo consigo, se llevo hasta mi pelo, y la tradición popular dice que limpia el alma del que se sumerge en él.
Siendo así, y viendo
a dios en todo, se orienta la fe y se infunde una actitud de respeto y contento
entre las personas, es como si cada uno se complaciera al hacer feliz al otro.
En la unión y buena voluntad frente a
las circunstancias se percibe el corazón alegre de su gente. En India prima la
conciencia colectiva, cada ser humano es un alma, en las familias el esposo es
su dios y la esposa la diosa, el código de valores mantiene un gran respeto por
los niños y las personas mayores, y en general se me ha mostrado que los
huéspedes también son como dioses. En un país de dioses, donde se vive entre
dioses, y con dios en todo, hace de las personas seres más humanos y consientes
del otro, diría que más armonicos. Las personas mayores tienen la capacidad de
sonreír, son activos y son amorosas, o simplemente son pedagogos natos que
intentan despertar en otros la conciencia sin dar instrucción directa, no se
desbordan en palabras, hacen señalamientos y tratan de mostrar desde el ejemplo.
Hay códigos de conducta que se viven como parte de la cultura en la convivencia, bahía quiere decir hermano en hindi, y es el termino que más se escucha para referirse al mesero, el conductor, el que vende frutas en la calle, el amigo, el hermano de sangre o el vecino y en general, entre ellos se tratan como hermano en la calle. La convivencia se regula con la creencia que lo que ocurre siempre es lo mejor, se habla de lo bueno, o se mantiene silencio, y suelen ser positivos frente a las circunstancias. Pocas veces escuche un grito violento, y si los escuchaba eran parte de la conversación cotidiana, por alegría o por expresión al conversar como si la fuerza estuviera metida en la cotidianidad, siempre parecían hablar como argumentado o haciendo acertijos. Solo Dios sabe que piensa un indio realmente, pues son muy medidos en lo social. A pesar del ruido estruendoso de su tráfico y el movimiento en vaivén de los carros nadie parece alterarse, ni insultarse, incluso en muchas ocasiones vi como se rosaba un carro con el otro y ni si quiera se bajaban a mirar que ocurría y hasta se miraban con amabilidad los conductores como chequeando que ellos estuvieran bien. Hay una armonía y control del desbordante torrente emocional.
Hay códigos de conducta que se viven como parte de la cultura en la convivencia, bahía quiere decir hermano en hindi, y es el termino que más se escucha para referirse al mesero, el conductor, el que vende frutas en la calle, el amigo, el hermano de sangre o el vecino y en general, entre ellos se tratan como hermano en la calle. La convivencia se regula con la creencia que lo que ocurre siempre es lo mejor, se habla de lo bueno, o se mantiene silencio, y suelen ser positivos frente a las circunstancias. Pocas veces escuche un grito violento, y si los escuchaba eran parte de la conversación cotidiana, por alegría o por expresión al conversar como si la fuerza estuviera metida en la cotidianidad, siempre parecían hablar como argumentado o haciendo acertijos. Solo Dios sabe que piensa un indio realmente, pues son muy medidos en lo social. A pesar del ruido estruendoso de su tráfico y el movimiento en vaivén de los carros nadie parece alterarse, ni insultarse, incluso en muchas ocasiones vi como se rosaba un carro con el otro y ni si quiera se bajaban a mirar que ocurría y hasta se miraban con amabilidad los conductores como chequeando que ellos estuvieran bien. Hay una armonía y control del desbordante torrente emocional.
A pesar que se
encuentran mendigos en la calle, y pequeños comerciantes que quieren tomar un
poco de más de rupias del turista lo hacen con el derecho de ganar algo de todo
eso de más que tiene el que puede, y no es mucho mas. Pero en general es un país de gente que trabaja y trabajadores
fuertes que tiende a rebuscar y le dan valor a la rupia puesto que han vivido
una situación económica difícil.
India no se puede
leer desde la base material, económica, objetiva del desarrollo capitalista;
pues su construcción y progreso ha estado guiada por una naturaleza viva,
mítica y simbólica, mística en ocasiones, que dista mucho de la observación
lógica racional de occidente. Allí donde el valor de las relaciones está
marcado por un principio ético-moral y por un propósito de encuentro en lo
espiritual, solo se puede acceder desde la subjetividad de la experiencia misma
y conociendo muy de cerca los códigos, creencias y valores de cada contexto. A
mí el primer mes una señora que tenía un puesto de verduras me regalo unos tomates,
porque yo no tenía suelto para pagarle, me dijo que los llevara, era una
viejita, humilde y debía vivir de su negocio, pero con una sonrisa me dijo que
me los daba. No sé cómo expresar el espíritu de generosidad, abundancia y
riqueza que encontré en ese país. Dan… allí no se veía mejor ni más feliz el
que tenía ropa de marca, sino el que podía cumplir con su deber y su trabajo.
“India
no ha evolucionado mas en algunos aspectos no por poner la atención en lo
espiritual sino por la división que ha hecho entre la materia, la vida y el espíritu,
mientras que en occidente lo que hemos hecho no es solo desconocer la dimensión
espiritual sino poner toda la energía e interés en el dominio de lo físico y
vital, usando una parte de la capacidad mental para el dominio la consecución y la posesiones de
bienes materiales e intereses hedonistas que responden a la necesidad de
satisfacer nuestros deseos y caprichos más individualistas y egoístas… La
alternativa que ofrece Sri Aurobindo
para salir de la dicotomía entre la materia y el espíritu es ponernos en
el camino de llegar a ser nosotros mismos, y que el hombre alcance su verdadera
naturaleza estableciendo como aspecto principal de existencia el descubrir,
manifestar y liberar esa gran Luz hasta dejarse poseer por la Verdad superior
para introducir el poder de esta verdad en la existencia humana para que este
domine y haga un instrumento de la mente, las emociones y la materia… Pero el
primer aspecto que sobre sale en esta búsqueda es el hecho de empezar a
cuestionar las condiciones actuales en las que vive el hombre.

“El hombre es un ser anormal que ha encontrado su propia normalidad. Puede pensar que la ha encontrado, puede parecer normal dentro de su especie, pero esta normalidad no es más que un orden provisional, y, en consecuencia, aunque el hombre sea infinitamente superior a la planta o al animal, no es perfecto en su naturaleza como la planta y el animal. Esta imperfección no es algo que deba ser en modo alguno deplorado, sino más bien un privilegio y una promesa, pues abre ante nosotros perspectivas inmensas de desarrollo y trascendencia. En su cima, el hombre es un semidiós surgido de la Naturaleza animal, respecto a la cual es espléndidamente anormal; pero lo que ha comenzado a ser, el dios en su integridad, está tan por encima de lo que actualmente es, que esta divinidad le resulta tan anormal como él mismo puede resultarle al animal…”
En este viaje hacia el redescubrimiento de un yo más profundo, India ha sido una maestra y precursora, a pesar de sus déficit en el cuidado de lo físico veo en ella asa nuevas perspectivas hacia el desarrollo y la trascendencia, y ha significado para mí un salto de conciencia que tiene mucho que decir en diversas áreas: como la psicología y el yoga, la ciencia, la salud, la educación, la familia, las relaciones, la sociedad sobre las que valdría dar una mirada.

“El hombre es un ser anormal que ha encontrado su propia normalidad. Puede pensar que la ha encontrado, puede parecer normal dentro de su especie, pero esta normalidad no es más que un orden provisional, y, en consecuencia, aunque el hombre sea infinitamente superior a la planta o al animal, no es perfecto en su naturaleza como la planta y el animal. Esta imperfección no es algo que deba ser en modo alguno deplorado, sino más bien un privilegio y una promesa, pues abre ante nosotros perspectivas inmensas de desarrollo y trascendencia. En su cima, el hombre es un semidiós surgido de la Naturaleza animal, respecto a la cual es espléndidamente anormal; pero lo que ha comenzado a ser, el dios en su integridad, está tan por encima de lo que actualmente es, que esta divinidad le resulta tan anormal como él mismo puede resultarle al animal…”
En este viaje hacia el redescubrimiento de un yo más profundo, India ha sido una maestra y precursora, a pesar de sus déficit en el cuidado de lo físico veo en ella asa nuevas perspectivas hacia el desarrollo y la trascendencia, y ha significado para mí un salto de conciencia que tiene mucho que decir en diversas áreas: como la psicología y el yoga, la ciencia, la salud, la educación, la familia, las relaciones, la sociedad sobre las que valdría dar una mirada.
“A primera vista, el hombre parece dotado de
una doble naturaleza. La naturaleza animal del ser vital y físico que vive
según sus instintos, impulsos y deseos, y sigue una orientación y unas normas
automáticas, y junto a ella, la naturaleza semidivina del ser intelectual,
ético estético, inteligentemente emotivo y dinámico consciente de sí mismo,
capaz de descubrir y comprender la ley de su propia acción, de servirse de ella
y mejorarla conscientemente, poseedor de una mente reflexiva que comprende la
naturaleza…
Los servicios médicos y la salud: Contrario a lo que se piensa se dice y se teme. Hay todo un abanico de posibilidades para encontrar atención médica. Desde medicina natural, alternativa, homeopatía, neuropatía, ayurveda, hasta medicina alopática. Tuve la suerte de no enfermarme, solo alguna gripe muy de vez en cuando, una al año, durante el mes de las lluvias, de resto he gozado de excelente salud. Comía de todo pero evitaba tomar agua en restaurantes y casi siempre cuando comía por fuera del ashram, pedía lo que era cocinado, nunca verduras crudas. En el ashram la alimentación es natural, vegetariano y balanceado, allí si me comía y me tomaba todo. No tenia seguro medico, pero algunas veces fui a odontología y me hicieron trabajos buenos y rápidos y con el costo de una consulta creo que alcanzaba a pagar un café. Siempre fueron muy amables y profesionales en su trabajo, rápidos para atender, para hacer el trabajo, rápidos para servir. En india sirven rápido, en todo en general.
Los servicios médicos y la salud: Contrario a lo que se piensa se dice y se teme. Hay todo un abanico de posibilidades para encontrar atención médica. Desde medicina natural, alternativa, homeopatía, neuropatía, ayurveda, hasta medicina alopática. Tuve la suerte de no enfermarme, solo alguna gripe muy de vez en cuando, una al año, durante el mes de las lluvias, de resto he gozado de excelente salud. Comía de todo pero evitaba tomar agua en restaurantes y casi siempre cuando comía por fuera del ashram, pedía lo que era cocinado, nunca verduras crudas. En el ashram la alimentación es natural, vegetariano y balanceado, allí si me comía y me tomaba todo. No tenia seguro medico, pero algunas veces fui a odontología y me hicieron trabajos buenos y rápidos y con el costo de una consulta creo que alcanzaba a pagar un café. Siempre fueron muy amables y profesionales en su trabajo, rápidos para atender, para hacer el trabajo, rápidos para servir. En india sirven rápido, en todo en general.
En lo social la
familia es muy importante, el marco de sus creencias ayuda a mantener la
institución familiar, que es predominantemente patriarcal, la mujer esta más
centrada en labores domesticas, es apaciguadora, cuida los hijos, y son my
laboriosas (conocen algún arte o varios, pintan, conocen, cantan y suelen
cocinar muy bien); mientras que el hombre ha dominado el ámbito social y político.
Hay una profunda creencia en matrimonios arreglados, obediencia a los mayores,
y énfasis en la obligación por encima de
de la libertad individual. Pero las cosas están cambiando, nuevas
espacios y posibilidades en la participación de la mujer, la política y la
economía.
La revolución de la
tecnología, el intercambio comercial, la confluencia de lo nuevo y lo viejo, la
opulencia y la “pobreza”, la salud y la enfermedad, lo de arriba y lo de bajo,
lo de afuera y lo de adentro, todo convive en un mismo lugar. Para mí ha sido
como un cuento de hadas, en ocasiones una pesadilla de terror, que de pronto
mágicamente se convierte en una bendición, pero sobre todo ha sido madre,
hogar, maestra y gurú. Recuerdo muchos momentos uno entre ellos la actitud de
juego de sus mujeres, su alegría y capacidad para cuidar. La mujer hace hogar,
atiende y sirve con abundancia y esmero. Las siento siempre como mis hermanas, admiro la complicidad entre ellas, su laboriosidad manual y creatividad
artística, es común que canten y toquen algún instrumento, hablan más de dos
idiomas y son muy buenas cocineras. Siendo una extranjera, en su momento también
me recibieron, me pintaron las manos con hena, me ayudaron a poner su sari (el
vestido tradicional), y me animaron a darme más de un baño en el Ganges.
El recorrido, los
momentos y los lugares son muchos y variados, luego de recorrer otros lugares
hermosos de India, viajé a Europa, donde se me mostró la calidez de donde
estaba, y después de unos meses decidí volver a India. De allí en adelante la
base y la raíz ha sido Aurovalley, con recorridos ocasionales al norte, al
oriente, al sur, a Pondicherry y otros. No ha sido solo durante el trayecto
sino después, que he empezado a entender
todo como una preparación, parte de la unión hacia el yoga y una metáfora
de la vida, un descubrir de lecciones en el encuentro con el maestro interior,
el gurú. El maestro puede ser interno y externo, el maestro puede ser todo lo
que encuentras a tu paso por el mundo, el maestro es uno mismo, pero necesitas
una actitud constante de aprendiz, yo vi a mi Gurú en Swamiji, pero también lo
vi en la viejita que me dio los tomates, en las mujeres alegres que se reían con
cosas sencillas, en los arboles que se doblaban llenos de frutos mientras otros
los cogían y se comían su fruto. En las flores que sin interes ni pretensión de
ser admiradas florecían, en el juego de los cachorros, en los conductores que
no se enfadaban cuando los chocaban, en la dedicación de madres pacientes, en
el control consiente, en la precisión sin cálculo y la
perseverancia del trabajador, en el silencio del templo, en la altura de la
montana, en la laboriosidad de las hormigas y en la apertura y la receptividad
de los niños, en la profundidad de su mirada.
La palabra
nos permite descifrar y poner en común diversos sentidos de vida. Retomo
palabras textuales de Sri Aurobindo* en un análisis escrito acerca del ciclo
social haciendo referencia a los principios de la sociedad humana dice:
“…Continuamente proyectamos nuestros esquemas mentales sobre los antepasados de
tiempos remotos y por eso no vemos en ellos nada más que unos barbaros
fantasiosos. Para nosotros, la poesía es diversión del intelecto y ensoñación;
la imaginación, un juguete para nuestro entretenimiento, un divertido
espectáculo para el esparcimiento mental. Pero para el hombre de la antigüedad,
el poeta era un vidente, un hombre que revelaba escondidas verdades; la
imaginación no era comparable a una bailarina de la corte sino a una
sacerdotisa de la casa de Dios, enviada no para tramar ficciones sino para dar
forma a verdades difíciles y ocultas… La imagen era para estos videntes un
símbolo que revelaba lo oculto y se utilizaba para sugerir luminosamente lo que
el término intelectual preciso, adaptable solamente al pensamiento lógico y
pragmático y a la expresión de lo físico y lo superficial, no podía de ningún
modo manifestar. Para ellos el símbolo del cuerpo del Creador era algo más que
una imagen: expresaba una realidad divina. ”Podemos ver que a este nivel toda manifestación de vida, hombre y cosmos
son expresiones y manifestaciones de una misma realidad oculta que marca la
tendencia que vemos en India de hacer de la vida una experiencia sacrosanta.
Me preguntan si no me
hizo mucha falta Colombia qué cómo una persona tan familiar, amiguera y rumbera
que le gustaba la música Colombiana y bailar, que como hizo para adaptarse a
algo tan diferente y vivir tanto tiempo en un ashram?... mhhh… llego algo diferente,
que sentí conocido y con lo que se hizo sintonía. Se me empezó a llenar
un vacío, sentí que finalmente estaba
donde debía estar, y me paso que me
quise quedar, y me fui quedando hasta que se me volvió un estilo de vida y fui
cambiando. Pero no es así para todos, también hay quienes van de vacaciones
cada año a cargar su cuerpo y su espíritu, muchos europeos y rusos van muy a
menudo con sus familias. Al ashram llegan parejas, familias, viajeros, europeos
y muchos colombianos, algunos por periodos cortos, otros van por periodos más largos
de 3, 6 meses o 1 año a tener la experiencia o hacer un curso de yoga más
profundo y luego se van a continuar su vida como yoga. Yo me he querido
inventar un nuevo mundo, para lo que se necesita confianza, querer y mantener
la mente abierta. También el destino ha hecho su parte.

He ido entendiendo que esta experiencia me identifica como una buscadora y que lo que anhelaba encontrar era un asunto fundamentalmente ético (una guía o luz bajo la cual mover la vida) necesitaba encontrar esa luz que proviene del faro interior. Antes de India era como dar vueltas en la oscuridad a tientas, y como robot, repitiendo lo que otros decían o hacían. La experiencia de India abrió mis ojos a un universo asociado a un despertar. Para mí el camino ha sido a través de ese mundo asociado a ese mundo ancestral de oriente... Siempre intentado buscar lo más verdadero en cada momento, lo que me decía mi corazón, y allí resoné con India, creo que es una conexión de alma, más que un asunto físico, mental o emocional, y así voy con la incertidumbre, y con varios tiquetes de ida y vuelta. Intentando integrar mundos diferentes, formas de vida, despertares y recorridos entre la vida no vivida y la vida vivida, tras la identidad de algunos momentos de silencio entre palabras, actos y sonidos.
| Dando la clase de yoga de la mañana en Aurovalley |
















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